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Lunes, 19 de agosto de 2019



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Turismo en peligro

Nuria Marín [email protected] | Lunes 27 septiembre, 2010



Creciendo [email protected]
Turismo en peligro

Costa Rica apostó de manera acertada a convertirse en un importante destino turístico. La estrategia país fue enseñarle al mundo nuestras amplias riquezas naturales y humanas y a la fecha orgullosamente podemos decir que somos una historia de éxito.
La tarea, hemos de reconocerlo, no fue nada fácil. Nos tomó muchos años y trabajo construir una marca país, que hoy dolorosamente estamos en riesgo de perder. Es cierto que contamos con grandes riquezas naturales y una amplia e inigualable oferta en biodiversidad, pero también lo es que tenemos graves deficiencias en su protección y explotación.
Contamos con una gran cantidad de microclimas que en pocas horas llevan al turista a pasar de un bosque seco (Guanacaste), a uno nuboso (Monteverde), para terminar el recorrido en un tranvía aéreo sobre las copas del Braulio Carrillo. La oferta y belleza de playas en el Pacífico, Osa y el Caribe dejan boquiabiertos a nuestros visitantes, sin dejar de mencionar los variados y espectaculares parques nacionales.
Quienes nos visitan también nos reconocen el mérito de ser pioneros en el mundo al abolir el ejército, contar con una estable, y desarrollada democracia centenaria y la vocación de un sistema solidario que supo invertir en educación, salud, vivienda y justicia social.
Gracias a todo ello, la industria sin chimeneas floreció de manera creciente teniendo además un efecto democratizador del crecimiento pues a la par del grande, igualmente se desarrollaron pequeños y medianos emprendimientos a los que se sumaron los beneficios de los encadenamientos.
Hoy sin embargo, el sector turismo y las miles de familias que dependen de él se encuentran en un inminente peligro. Estamos haciéndolo todo para llevar a fracasar a esta importante industria. La creciente inseguridad es una amenaza grave que se cobra víctimas entre nuestros visitantes quienes regresan a sus países de origen con una amarga historia por contar.
Las carencias en infraestructura: falta de vías transitables, peligrosos puentes, falta de puertos y aeropuertos eficientes y cómodos, que sí tienen nuestros competidores, exponen a los visitantes a accidentes, incomodidades y justificados reclamos.
En un mundo competitivo que además vive las secuelas de la crisis, en donde las familias de ese mundo se mantienen prudentes al vacacionar, nuestros hoteleros, agencias de viaje y personas del gremio luchan día a día por su supervivencia y para algunos todo lo anterior ha significado una estocada de muerte.
A todo lo anterior se ha sumado también, la política cambiaria del anterior y actual gobierno, que ha tirado al piso el dólar versus el colón, lo cual ha significado menores ingresos y mayores gastos, elevando el nivel de riesgo de este frágil y maltratado sector. Las ejecuciones bancarias hablan por sí solas.
Frente a esta realidad, la decisión es imperativa, o cambiamos de rumbo, o nos lleva la trampa.

Nuria Marín