Tsipras pasa de cazador a presa en cumbre de tortura
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Tsipras pasa de cazados a presa en cumbre de tortura


La última cumbre destinada a salvar la zona del euro se convirtió en una ocasión para denostar al primer ministro griego Alexis Tsipras.
La canciller alemana Angela Merkel y el resto de los gobernantes de la zona hablaron de la “confianza” que Tsipras había hecho trizas durante más de cinco meses en el poder, que fue la forma europea de decir que el populista contrario a la austeridad tenía que ceder.
Fue una noche que dividió a los países de la zona del euro que apoyan a Grecia, como Italia, de los intransigentes que encabeza Alemania, los cuales impulsaron una mayor aun austeridad. En 17 horas de reuniones en Bruselas, los gobernantes se distribuyeron en subgrupos para analizar las propuestas línea por línea y amenazaron más de una vez con una partida. Para las 6:00 a.m., las partes seguían siendo escépticas respecto de un acuerdo.
Por último, Tsipras tuvo que beber un trago amargo. Los gobiernos acreedores ordenaron al primer ministro griego, que fue en su juventud un activista comunista, que abrazara abiertamente el capitalismo para obtener 86 mil millones de euros ($95 mil millones) de ayuda y mantener a Grecia dentro de la zona del euro.
“El gobierno griego ha aceptado prácticamente todo”, dijo el primer ministro Joseph Muscat, de Malta, en una entrevista tras la maratónica reunión. “Aceptó todos los puntos cruciales e importantes”.
Tsipras describió la cumbre, que se prolongó hasta las 9:00 del lunes, en términos de inquisición más que de negociación.
“Nos encontramos ante dilemas y decisiones difíciles”, declaró a la prensa. “Asumimos la responsabilidad de la decisión para evitar los planes más extremos de las fuerzas conservadoras más extremas de la Unión Europea”.
Dos funcionarios que observaron a Tsipras lo calificaron de “perro apaleado” cuya única opción era someterse a la voluntad de los acreedores para obtener alguna que otra concesión. En privado, Tsipras manifestó su preocupación por la recepción que le esperaba en Atenas.

Sin mandato
Tsipras, que es blanco de críticas en su país, obtuvo algunas victorias tácticas menores, sobre todo mediante la retención de cierto grado de control griego sobre un fondo de privatización que reuniría hasta 50 mil millones de euros con la venta de activos del estado, objetivo que resultó inalcanzable en rescates anteriores. En un punto, dijo a los demás gobernantes que “no (tenía) un mandato para la venta de la mitad del país”.
Tsipras esquivó las confrontaciones presenciales mediante llamados telefónicos a integrantes de su partido Syriza y dijo a los gobernantes europeos que tomará medidas contra todo el que se rebele contra su repentina decisión de ceder a las fuerzas económicas externas.
La cuestión en Atenas será si Tsipras logra que los partidos convencionales griegos se incorporen a una coalición de unidad nacional y se pone a su frente, o si renuncia para eludir la responsabilidad política de efectuar los drásticos recortes presupuestarios que condenó durante tanto tiempo.

Bloomberg



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