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Trabajar de pie, la receta para no morir sentado

| Martes 18 diciembre, 2012



Trabajar de pie, la receta para no morir sentado

Colocar mesas altas en las oficinas y deshacerse de las sillas es la nueva tendencia para vencer el sedentarismo

Pasar las horas sentado en la oficina es una actividad que perjudica seriamente la salud según avalan numerosos estudios que ensalzan los beneficios de trabajar de pie para hacer frente al sedentarismo.
Compañías como Google, Facebook, Chevron, Intel o Boeing son algunas de las que han dado la bienvenida en sus despachos a las mesas altas por el bien de sus empleados, que aseguran sentirse mejor tras deshacerse de sus sillas.
Las investigaciones realizadas durante los últimos años avalan esa impresión.
La obesidad, la diabetes, los problemas cardiacos o el cáncer se citan recurrentemente como las enfermedades a las que se expone el oficinista cuya vida sedentaria podría llevarle a la tumba antes de tiempo.
“Dedicar unas pocas horas a la semana en el gimnasio no parece que reduzca ese riesgo significativamente”, aseguró el doctor de la Clínica Mayo, James A. Levine, uno de los referentes en investigaciones sobre la materia.
Las horas de pasividad muscular continuada ralentizan el metabolismo y reducen la producción de enzimas, al tiempo que exponen al organismo a niveles anormales de glucosa y colesterol.

Más que sudar la camiseta levantando pesas, la clave está en ponerse de pie.
Simplemente con pasar las horas erguido el cuerpo quema un 40% más de grasa, aunque cambiar de postura por sí solo no sea suficiente, según dijo Toni Yancey, profesora de Salud Pública de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA).
“Eso conlleva otros riesgos para la salud”, explicó Yancey. Aparte de la incomodidad de pasar muchas horas de pie, esto puede derivar en dolores musculares, enfermedades cardiovasculares, artritis, varices en las piernas o complicaciones en el embarazo.
Las experiencias recogidas en Internet de quienes han probado trabajar de pie con su computadora en una mesa adaptada, en vez de sentados, coinciden en destacar que después de unos días de entusiasmo en los que aumentan su productividad, el organismo se cansa, aparecen dolores y se echa de menos la silla.
La respuesta, en opinión de Yancey, es algo intermedio. No hace falta estar de pie todo el día, basta con hacer pausas para estirar, moverse y, si es posible, diez minutos de ejercicio a media jornada.

Los Angeles / EFE
 






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