Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 18 Mayo, 2012


Temas culturales


Aunque los medios de comunicación están atiborrados de noticias cada vez más sorprendentes en política, tanto nacional como internacional, deseo hoy ocuparme de asuntos que conciernen a la vida cultural, porque uno no puede, ni en un campo ni en el otro, sustraerse a la época que le ha correspondido vivir.
Quiero hablar sobre dos temas que atañen a la vida cultural, el uno en el ámbito internacional de carácter triste y el otro en el ámbito nacional de ribetes preocupantes.
En cuanto a lo primero, se trata de la muerte de Carlos Fuentes, uno de los más grandes escritores de América Latina. Fuentes ha estado entre mis autores favoritos. En los 70 en la Facultad de Letras de la UCR di cursos sobre las principales figuras del boom novelístico de América Latina. Más recientemente tuve a mi cargo el curso de Filosofía y Literatura en Hispanoamérica en el doctorado de Pensamiento Latinoamericano en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNA. En ambos casos, nunca dejé de analizar algunas de sus novelas y de sus ensayos. En los 70 comentaba sus obras LA REGION MAS TRANSPARENTE y, sobre todo, LA MUERTE DE ARTEMIO CRUZ. En los cursos más recientes, mi novela preferida es GRINGO VIEJO. Para analizar la historia y la estética de nuestras letras, también recurrí a sus ensayos. Dichosamente no pocos de los grandes novelistas de nuestra región son igualmente notables ensayistas. Basta con mencionar nombres como Carpentier, Sábato, Vargas Llosa. Incluso en cuanto a este último, prefiero sus eruditos y amenos ensayos a no pocas de sus dispares novelas. Con Fuentes también he compartido aquellas de sus posiciones políticas que denotaban una actitud crítica e independiente, apegada a una concepción fiel a la democracia social.
Pero su mérito mayor es haberse convertido en el más connotado continuador de Rulfo en cuanto a darle un carácter trágico a la Revolución Mejicana. La denuncia de la corrupción del PRI se convierte en Fuentes, al igual que en Rulfo, en un grito desgarrador de dimensiones trágicas. Siguiendo las huellas del teatro griego, Fuentes ve la historia actual de México marcada por un destino inexorable tanto como por la nauseabunda descomposición de su régimen político. La horripilante violencia que hoy desangra a su país confirma sus intuiciones. En GRINGO VIEJO se adentra en el alma de su pueblo y ve en un edípico complejo de bastardo la raíz subconsciente de ese trágico destino.
Para concluir, vuelvo mis ojos hacia Tiquicia. En concreto, no resisto a la tentación de terciar en la polémica que varias distinguidas personalidades de nuestro medio cultural han venido sosteniendo en torno a los cambios que, en el Museo de Arte Costarricense, se ha propuesto introducir su actual directora.
Apoyo a quienes han levantado su voz que adversa esas decisiones. Una cosa es ser pintor y otra ser director de un museo, o historiador del arte. En manos del Ministro de Cultura está devolver a esa Institución lo que por su razón de ser y por ley le corresponde.

Arnoldo Mora