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El primer desafío para implementar el e-working es que se requiere un cambio cultural, tanto de los empresarios nacionales como de sus mismos empleados

Teletrabajo: un desafío cultural

A estas alturas de la modernización en tecnologías de la comunicación e información, el teletrabajo es un esquema laboral que tiene innegables beneficios en cuanto a costos de producción y ahorro energético; sin embargo, para que su aplicación se dé en medios como el nuestro se requiere más que las intenciones y una buena computadora portátil.
Uno de los principales obstáculos para la implementación de este sistema es que los empresarios desconfían de la efectividad de este esquema en términos de productividad y aprovechamiento del tiempo.
En un artículo publicado en LA REPUBLICA, se cita que de acuerdo con estadísticas de la consultora brasileña Beca e-Work, las firmas experimentan aumentos de productividad de hasta un 20% con la aplicación del teletrabajo; también se incluye el caso de la multinacional Hewlett-Packard (HP) que ya ha implementado exitosamente este modelo en el país.
El detalle está en que HP es una empresa global que ha importado un modelo de teletrabajo ya probado en otros países y además cuenta con una cultura corporativa que ha evolucionado y trabajado este tipo de empleo.
En este sentido, el primer desafío para implementar el e-working es que se requiere un cambio cultural, tanto de los empresarios nacionales como de sus mismos empleados.
Los gerentes y jefes de las corporaciones deben internalizar el enfoque de trabajo por objetivos, en el cual las tareas que asignen deban tener un fin claro y unos resultados medibles. Así, el control sobre el trabajo de sus teletrabajadores será transparente y objetivo y evitará cualquier roce o desconfianza.
El reto en este aspecto es que los jefes tengan la certeza de que sus colaboradores están realizando sus tareas y que los mismos empleados no se sientan perseguidos por sus superiores por el hecho de establecer objetivos a alcanzar.
Los subalternos más bien deben entender que de la mano con los beneficios de trabajar desde la casa viene una serie de cambios y responsabilidades por cumplir.
Asimismo, se requiere que este cambio cultural esté acompañado de un proceso de capacitación en el que los empleados internalicen las oportunidades que este esquema les ofrece en términos de flexibilidad de horarios y calidad de vida con sus familias, y aprendan a sacarle el mayor provecho a su tiempo para cumplir con las exigencias de su trabajo.
Debe existir un fuerte compromiso, tanto de parte de los empresarios como de sus empleados para conseguir lo máximo del teletrabajo y gozar de los tan publicitados beneficios de este novedoso sistema.

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