Supreme alimenta a militares de EE.UU. en medio litigio
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Supreme alimenta a militares de EE.UU. en medio litigio

La guerra química y los atentados con coches bomba son solo dos de los peligros de trabajar en países devastados por la guerra como Irak y Siria. Para Supreme Group BV, es el costo de hacer negocios.
Supreme, cuya sede central se encuentra en Dubai, suministra combustible y alimentos -100.000 raciones diarias- a las tropas destacadas en algunos de los lugares más inhóspitos del mundo, como Liberia, Mali y Sudán. Esta peligrosa actividad, en la que los contratistas esquivan balas disparadas por los talibanes y explosivos instalados por los insurgentes, ha convertido en millonario al propietario mayoritario de la compañía, Stephen Orenstein.


“Nuestro lema es ofrecer la misma calidad de servicio en Ruanda o Somalia que en las cadenas de restaurantes de Alemania”, dijo Orenstein, de 49 años, desde su oficina de Dubai. “Tomamos una norma de calidad del mundo desarrollado y la llevamos al mundo en desarrollo”.
El principal negocio de Orenstein es aprovisionar al personal militar de Afganistán. Desde que comenzó la guerra allí en 2001, los ingresos de Supreme se incrementaron más de cincuenta veces a $5.500 millones en 2011.
Según el director de finanzas de Supreme, Mike Thorne, más del 90% de los ingresos de la compañía provienen de sus operaciones en Afganistán.
Esto está a punto de cambiar. Con la retirada de las tropas estadounidenses y de la OTAN y la inminente pérdida de un contrato de alimentos de $10 mil  millones con las fuerzas armadas estadounidenses, la empresa proyecta que se quedará sin más del 75% de sus ventas para fines de 2014. “Seguimos siendo una compañía financieramente sólida, así que no veo esto como una crisis”, declaró Thorne telefónicamente. “Pero vamos a ser una empresa mucho más chica”.
El contrato más importante de la compañía –un convenio exclusivo para distribuir alimentos al personal militar de Estados Unidos en Afganistán- ha sido motivo de infinidad de juicios y acusaciones, y el Departamento de Defensa incluso aseguró que Supreme le cobró $757 millones de más.
“El Pentágono perdió el control de este contrato desde el principio e incluso podría no estar en condiciones de recuperar cientos de millones de dólares en posibles sobrepagos”, señaló el representante estadounidense John Tierney, miembro demócrata de la Subcomisión de Reforma y Supervisión del Gobierno sobre Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, en declaraciones a Bloomberg News. “Al mantener el flujo de fondos a Supreme a través prórrogas de contrato no competitivas, el Departamento de Defensa imprudente e innecesariamente comprometió a los contribuyentes estadounidenses”.
La disputa también se extendió a nuevos negocios. En abril, Supreme demandó al gobierno de Estados Unidos en la Corte de Demandas Federales de Washington luego de que la Agencia de Logística de Defensa en junio de 2011 le otorgara un contrato de provisión de alimentos por cinco años y $10 mil millones a un competidor con sede en Dubai, Anham FZCO LLC, que también abastece de alimentos a las fuerzas armadas de Estados Unidos en Irak, Kuwait y Jordania.

Bloomberg


 


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