Sr. Presidente, difiero
No es bajándole el perfil al problema más determinante que lograremos salir adelante
No es bajándole el perfil al problema más determinante que lograremos salir adelante
Estimado Sr. Presidente, ni usted ni yo somos economistas, a mí me gustan los temas de economía política, sobre los que usted tiene muchísimas más responsabilidades que quien suscribe estas líneas.
Quisiera referirme a declaraciones suyas en días pasados sobre el déficit fiscal, lo hago al tenor de lo que nos propuso el día que asumió la Presidencia de la República: “Cuando me equivoque, corríjanme”, así que pretenciosamente lo haré.
El día 19 de octubre, en cadena de televisión sobre el tema del déficit fiscal, usted dijo no creer “que este sea el más importante, ni el único problema”. Planteamiento con el que difiero, pues pienso que es el más importante porque de este dependen la solución de muchos otros. Decían nuestras abuelas que “sin cacao no hay chocolate”.
Un déficit como el que se advierte para el próximo año (6,7%) y en crecimiento en los venideros, le imposibilita a su gobierno cumplir con esa loable propuesta de acabar en cuatro años con la pobreza extrema del país, desgracia que “abriga” a más de 300 mil costarricenses.
Un déficit alto le complica al país ser sujeto de créditos internacionales y menos a tasas de interés preferencial. Si quisiéramos endeudarnos a nivel interno, nuestros bonos estatales tendrían que pagarse intereses muy altos para ser atractivos y a nivel internacional ni así lo serían, pues nadie hace inversiones riesgosas con su capital.
Sería una infamia responsabilizarle a usted y a su partido político del actual déficit fiscal, pero ni modo, le tocó “bailar con la más fea” y deberá mostrar determinación en sus decisiones. Igual de irresponsable fue endosarle al expresidente Rodrigo Carazo (1978-1982) el deterioro de las finanzas públicas. Empero, a él se le responsabilizó —con razón— de no tomar las medidas oportunas y correctivas de una situación tan delicada. De igual forma su gobierno debe tomar decisiones sobre un asunto de imperiosa necesidad.
En diferentes escenarios he tenido la oportunidad de platicar al respecto con connotados economistas nacionales y extranjeros, no he encontrado en ninguno de ellos desidia sobre este tema que usted lo considera importante pero no determinante, y sobre el cual ellos advierten peligros eminentes a mediano plazo.
Pocos recursos para inversión social y en infraestructura, dificultad de empréstitos a tasas preferenciales, deficitaria colocación de bonos de gobierno para solventar el déficit presupuestario, regímenes de pensión financiados con impuestos que son una “bomba” de tiempo, inversión extranjera ahuyentándose; no son temas de poca importancia para el logro de objetivos determinantes al momento de evaluar su gestión, que por suerte apenas cumplirá seis meses.
No es bajándole el perfil al problema más determinante, consustancial con cualquier otra gestión social que se pretenda definir como meta clave en gobierno, que lograremos salir adelante. Lo comprendo y lo considero, pero generar confianza y tomar decisiones determinantes al respecto son ahora responsabilidades suyas, pues de lo contrario si no escucha el clamor al respecto puede que se le termine reclamando, tal y como usted también lo propuso en su discurso de toma de posesión.
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo