Sr. Melvin Jiménez, ¡renuncie!
Por su salud, por el Presidente y por Costa Rica usted está obligado a dar un paso al lado (Sr. Melvin Jiménez)
Por su salud, por el Presidente y por Costa Rica usted está obligado a dar un paso al lado (Sr. Melvin Jiménez)
Sr. Jiménez, no tengo el gusto de conocerle, no hemos cruzado palabra, nunca le he dado la mano; así que estas líneas que le dedico el día de hoy son más que objetivas. Para ellas consideré su nombramiento, su función y su trabajo político, desde la distancia, como cualquier ciudadano común y corriente; no sus cualidades ni dones de persona.
Con su nombramiento como Ministro de la Presidencia usted viola la Constitución Política de Costa Rica (Art.142), que es clara, dispone y establece perentoriamente: quien no es del estado seglar, quien no es laico, no puede ser ministro.
La inoperancia, la lentitud y la poca acción oportuna en este tema por parte de la Sala Constitucional le mantienen en el limbo de la ilegalidad, ejerciendo y burlándose de la primera ley de la República.
Disculpe, pero no puedo obviarlo porque el orden jurídico nacional debe ser sagrado y la Constitución Política no se discute, se cumple, pues de lo contrario cualquier acto jurídico que la viole será nulo o anulable.
A ese hecho grave debemos sumar falta de aptitudes para el cargo. Las habilidades políticas se tienen o no se tienen y está claro que usted adolece de ellas cuando no previene al Presidente de errores y lo lleva al abismo.
No es usted el jefe de gabinete como corresponde al Ministro de la Presidencia. Tampoco ejerce una oportuna comunicación con todos los actores sociopolíticos. Pero peor aún, usted atrofia a Costa Rica con la posibilidad del cambio prometido, usted involuciona el ejercicio del poder.
Don Melvin, usted ha comprometido al país. Lo sucedido con el Citibank, cuando asume como verdad la desinformación de las redes sociales, lo denota como poco profesional. Hecho que sería suficiente para su renuncia y la de su equipo de comunicación en otras naciones, en las que sí se acostumbra a que los políticos renuncien cuando se equivocan, más por las consecuencias que pudo provocar.
Su Ministerio es el de más exposición mediática, no puede huir de los comunicadores. Su puesto actual, a diferencia de su función de obispo, no se desarrolla silenciosamente tal cual monasterio.
Sr. Ministro, renuncie. Ciertamente en política nadie nace aprendido, pero tampoco la política es para experimentar. Usted está ilegalmente ejerciendo un ministerio, violando la Constitución Política, y además su gestión no amerita ni ayuda a obviar tal afrenta a la Carta Magna.
Don Melvin, usted no ha limado las asperezas entre diputados propios y ajenos al PAC; menos lograr establecer un canal de comunicación entre el presidente Solís y el diputado Ottón Solís. Usted fracasó en su gestión y debe dar un paso al lado, más cuando su nombramiento es inconstitucional y sus capacidades de gestor político lo muestran ineficiente, dubitativo y torpe.
Por su salud, por el Presidente y por Costa Rica usted está obligado a dar un paso al lado; llegaría tarde esta decisión, pero mañana lo será aún más. Le recuerdo lo que dijo el gran orador y dos veces primer ministro británico, Benjamin Disraeli: “después de saber cuándo debemos aprovechar una oportunidad, lo más importante es saber cuándo debemos renunciar a una ventaja”.
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo