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Jueves, 13 de diciembre de 2018



EDITORIAL


Soluciones para deudas externas

| Lunes 22 octubre, 2007



Soluciones para deudas externas

Es necesario despertar a una realidad: Nicaragua es uno de los países más pobres del mundo, tanto como lo son algunos de Africa, y no será posible para el vecino país pagar la deuda que tiene con Costa Rica, por lo que se hace necesario buscar una solución a este problema que se acerque más a algo viable.
Los nicaragüenses nos adeudan un monto que ya, entre el principal y los intereses, suma $608 millones según informó LA REPUBLICA el viernes anterior. Y siempre serán nuestros vecinos del norte con quienes se debería dialogar permanentemente para que posibles planes conjuntos —especialmente en las zonas más próximas a la frontera— redundaran en beneficio a la población de ambos lados.
Costa Rica también es un país pobre, pero actualmente su reserva del Banco Central ya no cuenta con el dinero de la deuda nicaragüense, ya que una reserva debe estar siempre disponible para su uso inmediato.
Puesto que Costa Rica hace continuos esfuerzos por ir bajando la suma de su deuda externa que llega a la fecha a $11 mil millones, una posible fórmula para ayudar a Nicaragua y a la vez mejorar el endeudamiento externo costarricense podría ser que los países desarrollados pudieran a su vez perdonar a este país un monto semejante al que le adeuda el vecino del norte.
En las reuniones internacionales que se dan para negociar estos aspectos de endeudamiento, deberán ponerse sobre la mesa las propuestas y surge una nueva esperanza de que ambos países puedan llegar a soluciones satisfactorias. Se debería contar para ello con el apoyo de las entidades internacionales.
Después de todo, de lo que se trata es de encontrar caminos para que tanto el pueblo nicaragüense como el costarricense puedan mejorar sus condiciones de vida. Todo esto amerita una buena gestión diplomática. Cualquier problema que afecte considerablemente a Nicaragua puede afectar también a Costa Rica.
Una vez más, es necesario llegar a acuerdos que beneficien a ambos países y no permitir que otros aspectos de la relación bilateral, como pueden ser los migratorios o el río San Juan, desvíen la atención de ello.