Enviar

Una reducción del Estado y una mini reforma fiscal, pueden cambiar la supuesta profecía de apocalipsis por una solución real que solo requiere de la voluntad política

Soluciones frente a profecía apocalíptica

En el país han seguido creciendo indicadores negativos como el déficit fiscal, la deuda pública, la inflación y la producción, que han dado pie a una profecía de apocalipsis fiscal para 2012.
Existe el riesgo de seguir la ruta de otros países, como Estados Unidos, con su economía en estado de estancamiento, que de continuar la puede llevar a una quiebra.
Pero también es cierto que hay medidas que pueden tomarse y colocarían al país más bien en ruta a una recuperación, dejando las profecías reducidas a mera superstición. Todo depende de lo que queramos hacer.
Las dos medidas principales son claras y, aunque impliquen un esfuerzo, deben realizarse. En primer término el gobierno debe llevar a cabo una reducción del gasto público que además de ahorro significará tornar eficiente al sector público. Una necesidad impostergable.
Hay muchos rubros en los que se deberá ahorrar. Sabemos que esto es posible. Pero además, al no haber recursos para más plazas, los jerarcas y mandos medios del sector público se verán en la obligación de reorganizar labores, capacitar, actualizar ahí donde haga falta y hacer más eficiente a su personal.
Cada oficina pública deberá registrar un mayor y mejor rendimiento con los mismos recursos humanos que tiene y estos habrán de encargarse del ahorro. Es decir, empezará el proceso hacia un Estado eficiente.
En segundo término, la Asamblea Legislativa, a la vista del esfuerzo hecho para reducir el tamaño del gobierno y volverlo más eficiente, deberá aprobar leyes que provean de recursos frescos al mismo, sin aumentar más las cargas sobre las espaldas de la clase media, que es la que más contribuye, pagando sin posibilidad de evasivas, sus impuestos.
Como bien lo señala una nota de este medio hoy, “para que los ricos también contribuyan más, la Asamblea debería aprobar un cambio fiscal, que incrementaría la tasa de gravación en los intereses en los depósitos en los bancos al 15%, de la actual de tan solo el 8%, la cual además es un incentivo para fortalecer una economía de inversores pasivos, a cambio de emprendedores dinámicos”.
Esto, y otros impuestos como a los casinos, procurarán esos recursos que se necesitan para aspectos muy puntuales.
Así, mediante una reducción del Estado (por medio de quienes se pensionan) que no llenará más plazas, una mayor eficiencia de la planilla actual y una mini reforma fiscal, el país puede cambiar la supuesta profecía de apocalipsis por una solución real que solo requiere de la voluntad política para concretarse.



Ver comentarios