Pedro Muñoz

Pedro Muñoz

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Jueves 11 Marzo, 2010


Re – Soluciones
Sobre la indiferencia: II de III

Me preocupa en este momento la razón de nuestra actitud desinteresada sobre los problemas y no los problemas en sí.
El problema es tan profundo y evidente que los ticos llegamos a acuñar un moderno costarriqueñismo que llegó a ser tan popular y cotidiano como “pura vida”, “nada que ver”, o “demasiado bueno” (que luego mutó a simplemente “demasiado”), “m'importa a mí” o, simplemente, “importa a mí”.


La indiferencia, entonces, es consecuencia de la percepción de que los temas que no me atañen directamente a mí no son mi problema. Aunque viva en Rohrmoser o que la escuela de mis hijos quede ahí, como en efecto queda, no me importa lo que pasa en Pavas; si vivo en Costa Rica, no me importa que Irán influya en el gobierno de Nicaragua; si son mis hijos los que vivirán en la Costa Rica del futuro y yo no, no me importa que mis aguas negras contaminen los mantos acuíferos; si tengo electricidad cuando toco el encendedor, no me importa que haya sido generada con búnker a un precio mayor que el de la energía limpia.
En este caso, los ojos ven, pero el corazón no siente. Percibimos una inmunidad a las consecuencias del problema. Dentro de ocho días escribiré por qué la percepción es errada.

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