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Miércoles, 19 de diciembre de 2018



FORO DE LECTORES


Sobre el tener y el ser

| Lunes 22 octubre, 2007


Sobre el tener y el ser

El rumbo que plantea el desarrollo actual de la sociedad permite entrever un convulsionamiento humano para las próximas generaciones, el apogeo de la cultura de la muerte podrán decir algunos, permite palpar el desmembrado camino por el cual transita el nuevo orden mundial. Los desgastados sistemas de pensamiento político llámense capitalismo, marxismo o en su defecto pseudosocialismo y otros, parecen no seducir al hombre consciente. La intensa búsqueda de algunos dirigentes mundiales por formar una nueva sociedad pareciera más bien convertirse en la perfecta deformación de una sociedad que parecía estar humanizándose, es claro como la humanización se aparta cada vez más de la hominización.
El tener se muestra hoy ante la comunidad mundial como parámetro para elaborar la sociedad perfecta, el tener es ideal de vida planteado por las actuales “sociedades desarrolladas”. En la actualidad la persona considera que es en cuanto tiene, libremente es el ser humano quien se adhiere a un sistema de vida en el cual la adquisición y conservación de bienes es el fin último de la existencia misma.
La angustia existencial de muchos seres humanos es por motivos de insatisfacción económica, física, se ha llegado a un momento en que las relaciones sociales se han convertido en medios de venta de imagen obviando el crecimiento personal, es así como se muestra la creciente pérdida de costumbres culturales de convivencia primaria tales como la alimentación en grupo (familia, o relativo a ella), la escucha atenta a la experiencia; se ha llagado al punto de invisibilizar seres de la propia especie.
En una sociedad cada vez más consumista el tener se convierte en el eje referente en el cual se forma y elabora el “hombre perfecto”, un ser capaz de creer que necesita lo que no necesita, y es hábil para luchar por adquirir lo que la sociedad le ha facilitado como medios y/o fines para satisfacer su felicidad, sin importar el costo ético, sin razonar niveles de necesidades naturales, ya que el obtener dicho objeto lo ayudará a sentirse sujeto.
¿Será que la esencia del hombre es la materia misma y por tanto su necesidad de adherirse a la materialidad lo llevará a satisfacer su ser pues se ha encontrado con su esencia, con su ser?
“Todo lo que existe nace sin razón, se prolonga por debilidad y muere por casualidad” (Jean P. Sartre, “La Náusea”), el planteamiento existencialista ateo calza a la perfección como medio justificante para una sociedad que busca satisfacer sus culpas por ansias del poder que produce el tener, y el poder que es lo único real para algunos en su existencia. Analizando al ser humano desde una visión antropológica, se denota como desde seres primitivos se hallan vestigios de un llamado del ser a la trascendencia, escrutando en las culturas antiguas el ser humano ha percibido un llamado a encontrarse con su esencia. El ser humano, no puede ser cosificado, no puede ser igualado al nivel de las bestias, el ser lo hace diferente de lo demás.
Desde una visión metafísica aristotélica el hombre, ser inteligente, es capaz de reflexionar acerca de realidades suprasensibles, es llamado a razonar acerca de su ser en cuanto ser; el niño es en potencia un hombre, así pues el hombre es en potencia llamado a volver al Acto Primero, al origen de su sustancia.
Pretender que el hombre es un simple pasajero en esta realidad, simple acto de casualidad, correlación y mezcla de células que dan paso a tejidos, órganos y sistemas complejos para la vida, que no valdrá la pena por que debido a esa misma casualidad en que se inició llegará a terminar sin dejar nada más que un simple recuerdo en otros seres que también morirán finalizando así su existencia, sería cosificar al ser, igualarlo a las bestias.
El ser humano ha de reconocerse en medio de tanta bruma producida por los constantes movimientos en la sociedad, los conscientes tienen sobre sí una gran labor, la cual es mediar entre los hombres para que estos se encuentren con su sentido, con su esencia. Rescatar el ser, el ser humano sin sentido de trascendencia, sin pensamiento no existe (“cogito, ergo sum”, R. Descartes), pero en ellos hay algo inherente por lo cual hay que luchar, su esencia.

Esteban Josué Beltrán Ulate
Céd. 1-1286-0718
Profesor y estudiante