Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 4 Noviembre, 2016

Un funcionario que mal evaluado sigue en su puesto no es que vaya a mejorar, ya que conoce y ha experimentado la evaluación sin consecuencias ni responsabilidades exigidas. Un embajador que sabe que recibe una calificación desastrosa y que tiene el respaldo político de un poderoso protector para de un capotazo quitarse de encima al Canciller sin sufrir ninguna consecuencia, va a ser un pensionado que recibe el salario por hacer nada

Sinceramente

Relaciones Exteriores en el ojo de la tormenta política
 

Estos pasados días han dado mucho que decir en cuanto a informaciones surgidas de la Casa Amarilla y posiciones asumidas en política exterior por ese ministerio.

Comencemos con la evaluación de los embajadores. Las sedes de Panamá, Jamaica, Trinidad y Tobago, Suiza, Turquía, Honduras y Brasil reprobaron en sus calificaciones. Un funcionario que mal evaluado sigue en su puesto no es que vaya a mejorar, ya que conoce y ha experimentado la evaluación sin consecuencias ni responsabilidades exigidas. Un embajador que sabe que recibe una calificación desastrosa y que tiene el respaldo político de un poderoso protector para de un capotazo quitarse de encima al Canciller sin sufrir ninguna consecuencia, va a ser un pensionado que recibe el salario por hacer nada. ¿Para qué hacer evaluaciones si no hay consecuencias? Estos hechos a su vez debilitan la autoridad y el liderazgo del señor Canciller.

Ha habido una polémica entre los países del ALBA y el resto de América Latina por la existencia y el costo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Roberto Caldas y el presidente de la Comisión Interamericana James Cavallaro han alegado que se requiere que la Corte tenga total independencia de donantes y cooperantes foráneos a la OEA.

En la Asamblea de dicha organización el embajador costarricense cuestionó los gastos y los ingresos solicitados alineándose aparentemente con las tesis del ALBA. El Canciller aclaró el respaldo de Costa Rica a dicha organización. De nuevo se presentó una aparente incongruencia entre ambas posiciones. Un embajador en asuntos tan serios recibe instrucciones y ante dudas debería consultar. El daño a la credibilidad está hecho.

Finalmente en la Asamblea General de las Naciones Unidas el señor Presidente de Costa Rica y el señor Canciller se levantaron y dejaron de escuchar al señor Presidente del Brasil. Dentro de las explicaciones dadas por el vocero del gobierno se aseguró que la idea era tensar las relaciones con dicho país sin explicar el porqué. Más aún, el gobierno declaró “secreto de Estado” los informes que el embajador de Costa Rica en Brasil había enviado a la Cancillería y que habían conducido a esa polémica decisión de tensar las relaciones. Ese embajador está entre los que recibieron notas desastrosas en su evaluación. Esa estrategia según decía la Casa Amarilla obedecía a que había hechos posteriores a la revocación de mandato de la presidente Rousseff que eran aparentemente antidemocráticos, ¿y en Venezuela será todo paz y después gloria?

Es evidente que el estado de Venezuela es de gran convulsión. El chavismo acusa al “imperio” de promover este desasosiego, los venezolanos acusan al hambre y carestía global de su desesperación. El chavismo atribuye el desabastecimiento a una “guerra económica” del neoliberalismo contra el pueblo de Venezuela.

Todos sabemos que a la pésima administración pública venezolana se ha venido a sumar la baja del petróleo llevando a un país de gastos estatales altos y grandes regalos políticos petroleros y financieros a una situación compleja.

El régimen de Venezuela está usando todos los elementos políticos, legales, junto a la violencia y la agresión hacia los opositores para luchar contra un posible referéndum revocatorio de funciones del presidente Maduro. Es claro que en los empeños por detener a la oposición la mano izquierda del régimen de Maduro ha encarcelado, golpeado y perseguido a los venezolanos con aparentes graves violaciones contra los derechos humanos. Los Colectivos Armados y las milicias, que son paraestatales y cuya existencia arranca con Chaves mismo, se han volcado contra los civiles opositores. ¿Serán estos hechos más o menos graves que los del Brasil?

El Presidente que deseaba tensar las relaciones con Brasil por razones de democracia y derechos humanos, pide ahora prudencia con la convulsa, violenta y “autoritaria” Venezuela. En el fondo la prudencia debió ejercerse con ambos, pero la defensa de la democracia frente a un régimen de fuerza o autoritario debe también valorarse. ¿Somos o no somos garantes de la democracia a través de la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos?

El Ministerio de Relaciones Exteriores debe seguir la senda de la congruencia en las relaciones exteriores del país con los valores costarricenses y con el buen reclutamiento de sus embajadores. Lo que no sirve que no estorbe.

Emilio R. Bruce
Profesor
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