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Sigue la pesadilla


En un país como el nuestro, en donde el rezago en infraestructura es grande, asombra ver cómo se tropieza insistentemente en las mismas “piedras” que solo costosísimos y dolorosos “chichones” y más retrasos ocasionan.

Después de la pesadilla que significó la concesión a Alterra para la construcción de las obras que tanto urgen en el Juan Santamaría, y de otras “piedras” que no vale la pena recordar porque son de conocimiento público, tuvimos la leve esperanza de que, finalmente, en Costa Rica se había aprendido cómo realizar contratos de concesión de obra pública y usarlos para ver si salíamos al fin, aunque sea un poco, del mal estado de la infraestructura que retrasa el desarrollo general del país.

Pero resulta que no. De la amarga experiencia con Alterra se pasó a tomar la decisión de que lo correcto era traspasar la concesión a otra empresa, en esta ocasión, Houston Airport System Development Company. Y ahora vemos que lo único sucedido es que la pesadilla retorna solo que con distinto concesionario.

Se firman contratos con cláusulas que no se consultan antes para saber si son correctas, luego las instituciones modifican cosas porque descubren que no están bien, los bancos al ver cambios dificultan los empréstitos y de estos depende todo.

Esta puede ser una de diversas variaciones de un mismo libreto fallido que, está claro, no sirve para llevar al escenario un buen montaje que signifique una buena obra. Una obra que satisfaga a Costa Rica en su necesidad de contar con un aeropuerto moderno y digno de lo que suponemos ser, un país que quiere continuar con el turismo como su principal industria.

¿No es posible despertar de la pesadilla? ¿No es posible que Costa Rica, como lo hizo en el pasado en varios ejemplos que están ahí para demostrarlo ejecute por cuenta propia las obras del Santamaría? ¿No somos un país con mano de obra calificada? ¿No estarían bien para Costa Rica las tarifas fijadas por Aresep en vista de que lo único necesario sería recuperar costos para atender los préstamos en que se incurra sin esperar lucro?

En el caso del Juan Santamaría, al menos, que alguien por favor nos dé una palmadita para despertar de esa pesadilla.
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