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Mientras el ICE avanza a pesar de malos vientos, en la Caja no se fortalece un grupo interno dispuesto a devolverle la capacidad de cumplir con los mandatos que le corresponden

Si se quiere se puede

Dos instituciones que juegan un papel fundamental para el desarrollo del país, encaminan sus esfuerzos de modo diferente y con distintos resultados.
Hemos visto que el Instituto Costarricense de Electricidad ha inaugurado su nueva planta de Pirrís, “la obra más impresionante desarrollada en el país hasta ahora”, como la calificó una nota de este medio el martes anterior.
Su actual presidente destacó el gran esfuerzo de las 3 mil personas que trabajaron, la mandataria Chinchilla participó en la ceremonia de inauguración y son muchos los costarricenses que se sienten orgullosos y reconocen la forma en que el Instituto, si se lo permiten, va logrando cumplir con los objetivos que el desarrollo del país le marca, a pesar de los serios contratiempos que tuvo que vencer en las últimas décadas.
Entre esos reveses, hubo una restricción financiera impuesta a la institución durante cerca de diez años, el incumplimiento de una empresa extranjera contratada para hacer la obra y trabas burocráticas aparte de otros inconvenientes. A pesar de esto, el instituto asumió la construcción de la planta de Pirrís por su cuenta y logró concluirla.
Contrario a esto, lamentablemente, vemos a otra entidad, de enorme importancia y trascendencia como es la Caja Costarricense de Seguro Social, atravesar una grave crisis sin que se fortalezca internamente y se manifieste una masa o grupo interno de trabajadores dispuesto a rescatarla de los malos vientos que la azotan sin piedad. Y esto ha llegado al punto de que su actual Junta Directiva ha pedido la renuncia a todos los gerentes.
La Caja debió conservar su estabilidad y eficacia a través del tiempo, actualizándose constantemente y asegurando su sostenibilidad. No obstante, no ha sido así. Una oleada de denuncias e investigaciones en los últimos meses corrieron los velos que impedían a los costarricenses enterarse de la mala administración que sufría la entidad desde hace muchos años. El problema es por causa de las políticas y la gestión.
Las solicitudes de investigación y los cuestionamientos a sus gerencias hoy obligan a analizar si la orientación estratégica de la empresa fue la adecuada, si hubo la correcta planificación, dirección y supervisión de las dependencias que conforman la institución, si se coordinó y controló adecuadamente al equipo humano que colabora y si fueron correctas o no las políticas o criterios establecidos.
Que se haga lo necesario para devolver a la Caja la capacidad que nunca debió perder para cumplir con los mandatos que le corresponden. Se juega en ello la salud de los costarricenses y el buen desarrollo del país.


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