Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 2 Mayo, 2012


¿Será que está mal asesorada?


La inflación nunca ha estado tan baja, por lo menos en los últimos 25 años. La economía está creciendo a un ritmo de más o menos 4%, las tasas de desempleo están bajas y se siente una merma en la delincuencia. No ha habido desastre natural de gran consecuencia y el pueblo en general está contento. Los habitantes disfrutan de indicadores de salud de los mejores en el mundo y su esperanza de vida al nacer es más elevada que en muchos de los países del G20.
En estas circunstancias cabe preguntar, ¿cómo es posible que el gobierno de Laura Chinchilla sea el peor evaluado en décadas? Las últimas cinco administraciones han enfrentado serios problemas fiscales y ninguna pudo resolverlos; no lograron que el poder legislativo les apruebe aumentos en los impuestos, excepto en forma de parchecitos con licores, cigarrillos, y casinos.
Ha habido enormes déficits en lo que son obras públicas, y ni hablar de la Caja, que no ha logrado digitalizar los expedientes y mejorar el servicio no importa quien ocupa la silla presidencial.
Muchos de los ministros y presidentes de instituciones autónomas, por lo menos al inicio de la administración, habían servido en los mismos puestos con otros presidentes que fueron mucho mejor evaluados que lo que ahora es Chinchilla.
Es principalmente un factor el que ha llevado a la Presidenta a esta posición tan negativa a los ojos del pueblo que quisiera gobernar; la comunicación ha sido pésima. En este momento está con el tercer ministro en este campo en dos años, y el actual tampoco está funcionando. ¿Cómo es posible que le hayan colocado permanentemente en una posición “reactiva?” Se supone que una primera mandataria por lo menos ocasionalmente pueda poner la agenda en lo que es el discurso nacional. Con la excepción del pacto nefasto que celebró Chinchilla con una figura que no ha sido electa por el pueblo para subir los impuestos, no se le conoce una sola iniciativa importante. La construcción del camino a la par del río San Juan es un logro, pero se realiza como “reacción” a una iniciativa de Daniel Ortega.
¿Cómo es posible que le permitan esos discursos de “regaño” que periódicamente emite? Si no es la Sala IV, es la prensa. Si no es uno de esos, son los legisladores que últimamente tildó de “filibusteros.” Peor aún, en más de una ocasión, imperiosamente ha “regañado” al pueblo. ¡¡Se le olvidó quién es jefe de quién!! Si los diversos ministros de comunicación han sugerido a Chinchilla lanzarse a la opinión pública de esa manera, es bueno que los dos primeros ya no estén y el tercero debería repensar el tipo de asesoría que suministra.
Una presidenta ocupa una posición que se puede definir como aspiracional. Como jefe de estado tiene que estar por encima del bien y del mal, debe de dar ánimo y una visión positiva del futuro de la nación. La Presidenta Chinchilla tiene que estar mal asesorada; es la única explicación.

Carlos Denton
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