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El Ejecutivo insistió en el plan fiscal sin haber hecho primero lo suficiente para la contención del gasto

Sector público sigue ineficiente

A medio camino de su mandato la administración actual no ha logrado hacer la tarea para solventar el problema de las finanzas públicas. Aun cuando se han tomado algunas medidas, es mucho lo que falta por hacer no solo en el Gobierno central sino en las instituciones autónomas que no han acatado las directrices de la Presidenta.
En este sentido, el Ejecutivo insistió en el plan fiscal sin haber hecho primero lo necesario para la contención que urge del gasto. El proyecto fracasó en la Asamblea Legislativa con lo cual no pudo el gobierno obtener más recursos de los contribuyentes por ese medio.
Por otro lado, tampoco se justifica que procure obtenerlos por otras vías mientras no se ha concretado una adecuada contención del gasto público muy bien analizada y definida para ahorrar donde se debe y no en rubros que puedan perjudicar a la población en servicios esenciales como son los de educación, salud, infraestructura o seguridad.
No es dañando los principales pilares sobre los que se sostiene la democracia y la vida nacional que se podrán solucionar los problemas actuales del país. Por el contrario, hay mucho que hacer para incrementar un ahorro bien entendido sin tocar lo fundamental.
Una de estas grandes deudas a la fecha es lo correspondiente al estudio y freno del gasto en materia de salarios y privilegios en las instituciones del Estado, en donde se han seguido aprobando aumentos como si el déficit fiscal no existiera.
No se puede perder de vista que los jerarcas de dichas entidades, que continuaron con el despilfarro sin escuchar al Ejecutivo, han sido nombrados justamente por este. Se suponía que eran de su total confianza. ¿Por qué no se les exigió actuar en forma coherente con las necesidades de la actual coyuntura?
No hubo mano firme en ese sentido. El recorte de gastos debe hacerse para parar el desperdicio y la ineficiencia pero sin bajar la calidad de los servicios. En eso consiste el reto. No en congelar o desfinanciar plazas ahí donde son esenciales, sino disminuyendo la exuberante burocracia que retrasa cualquier trámite desde los escritorios en donde se duplican funciones y requisitos y se siguen llenando y llenando papeles como si la moderna tecnología no existiera.
Aún es tiempo de enderezar las cosas. Pero debe haber mucho acierto en las medidas que se tomen. El recorte debe hacerse donde está el derroche y no poniendo en peligro servicios esenciales que garantizan la buena marcha de todo.

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