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Martes, 20 de noviembre de 2018



EDITORIAL


Se podía prevenir

| Jueves 18 marzo, 2010




Un llamado a practicar el ahorro de agua y energía eléctrica llega en medio del verano, cuando la sequía amenaza los recursos, como medida de última hora

Se podía prevenir

Sin duda los costarricenses debemos aprender a ahorrar agua y energía, hábitos que, con excepciones, no tenemos porque estamos acostumbrados a la abundancia de estos recursos.
No obstante, el que en este momento dos instituciones llamen a la población con carácter de urgencia a practicar ese ahorro para enfrentar una crisis originada en la sequía que afecta al país, lo que muestra es falta de previsión en algo que era predecible. De todos modos, ahora hay que hacer el esfuerzo requerido.
No es necesario esperar el último pronóstico del Instituto Meteorológico Nacional para saber que se deben tomar medidas preventivas. Estas debieron adoptarse al inicio mismo del verano. Si luego el clima resultaba favorable nada se habría perdido ya que, por el contrario, la población habría avanzado un paso en materia del cambio cultural que necesitamos en ese sentido.
Sin embargo primó, pareciera, la costumbre de esperar hasta el último momento. Este es un problema que afecta bastante porque si bien se deben atender los asuntos que marca el día a día, también se debe estudiar, analizar y planificar. Esto permite tomar previsiones con tiempo.
Es verdad que las instituciones del Estado se vieron desestimuladas y frenadas en muchas de sus iniciativas durante las últimas décadas, pero la realidad ha mostrado que no solo se necesitan sino que deben actualizarse. El rezago al que fueron sometidas es algo que debe subsanarse y estas deben tornarse eficientes además de transparentes.
Aunque esta es la realidad hoy, vemos que Acueductos y Alcantarillados y el Instituto Costarricense de Electricidad llaman urgentemente al ahorro de agua y consumo de energía eléctrica a último momento, al final de un verano que probablemente nos afecte por la sequía. ¿Por qué no haberlo hecho antes si existen proyecciones de las necesidades del país en materia de agua y electricidad y el cambio climático deja ver por todos lados sus efectos?
La amenaza de posibles sequías hacía prever que bajará el nivel en los acuíferos. Por otro lado, se sabe cómo aumentan los costos cuando se tiene que generar energía eléctrica a base de derivados del crudo. A pesar de esto, es a último momento cuando se anuncia una erogación de ¢350 millones para una campaña que nos induzca a hacer lo que deberíamos haber aprendido con anticipación y por diversos medios.