“San” Lanamme
El Lanamme se ha convertido en un Ministerio “ad hoc” de Transportes, con un protagonismo mediático exagerado
El Lanamme se ha convertido en un Ministerio “ad hoc” de Transportes, con un protagonismo mediático exagerado
La ineptitud del Ministerio de Obras Públicas y Transportes para mantenerse acorde a las exigencias de una sociedad que reclama mejor infraestructura, hace que algunos busquen las soluciones en organizaciones ajenas al Poder Ejecutivo.
Así se ha promovido una visión tecnócrata que debilita la política y prioriza como “sabios” a los que conocen de teoría, pero de poca ejecución y habilidades políticas.
Ejemplo es lo acontecido recientemente con el puente de la carretera de Circunvalación (ruta 39) que pasa sobre el río María Aguilar, que requirió una acción inmediata que concluyó en una muy buena obra y a buen tiempo.
En la construcción del puente participó como actor activo el Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (UCR), parte de esa tecnocracia que ha tomado fuerza ante la impericia política.
Lanamme conoció todo el proceso constructivo, lo estuvo inspeccionando durante meses, pero de repente sale con un “domingo 7” criticando la obra; los medios de comunicación muerden el anzuelo y venden la percepción de que el puente construido es un fracaso más, lo cual no es cierto.
Los ingenieros del Lanamme saben que las tablestacas en el puente fueron colocadas temporalmente para soportar los puentes modulares tipo Bailey, que nunca fueron solución definitiva, que no las necesita el nuevo puente y que deben quitarse para estabilizar el talud como solución definitiva. Ellos conocen bien que la fundación de las pilas del puente está sobre roca y que no se va a socavar la roca a mediano plazo en un puente que se diseñó sin requerir relleno para estabilizarlo.
El Conavi ha fallado en terminar con estos detalles, pero la estructura no presenta peligros como los anotados por el Lanamme, que si se socaba —según expertos— será en cientos de años.
He llegado a concluir que a los principales voceros del Lanamme las luces y las cámaras de la prensa les están encandilando y pierden perspectiva de su papel y responsabilidades.
Han sido muy desleales con ingenieros formados en el mismo centro de educación. Actitudes como estas les hacen ser parte del sistema que atrofia el desarrollo de la infraestructura nacional, primero amparados en una perfección exagerada y creyendo en la santificación de sus opiniones.
Tengo presente el caso de la carretera San José-San Ramón, donde el Lanamme fue actor activo considerado en todo el diseño, sus caprichos fueron adoptados al proyecto hasta encarecer el costo de la obra y los respectivos peajes. Luego con una frialdad pasmosa, similar a lo acontecido con el puente de Circunvalación, hacen la de Pilatos al “lavarse las manos” de las responsabilidades y acomodarse a desacreditar la obra buscando el aplauso complaciente.
El Lanamme se ha convertido en un Ministerio “ad hoc” de Transportes, con un protagonismo mediático exagerado, da la impresión de buscarlo para conseguir premios de figura del año que lo alejan de su verdadero sentido de responsabilidad social. Están obligados a revisar su protagonismo mediático, pues su credibilidad —para usar términos ingenieriles— ha empezado a socavarse aceleradamente.
Claudio Alpízar Otoya