Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 22 Junio, 2015

Disyuntivas

Salir de pobre

La revista Science de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS) publicó en su edición del pasado 15 de mayo el resultado de una prueba controlada aleatoria sobre el Programa Graduación, que se llevó a cabo en seis países con más de 21 mil participantes. 
Los resultados son altamente estimulantes: sí se puede tener éxito con programas para enfrentar la pobreza extrema, y ese éxito se mantiene años después.
El Programa Graduación (graduación de salir de la pobreza extrema), se inició en Bangladés por la fundación BRAC, que se estableció en 1972 y es hoy el movimiento de voluntariado más grande del mundo.


BRAC se dedica a catalizar los recursos físicos y humanos de las propias comunidades para que, empoderando a los pobres, ellos se conviertan en gestores de su propio desarrollo. Su fundamento es crear esperanza para los pobres, aumentar su autoestima para que sean ellos los creadores de su progreso.
El Programa Graduación se desarrolla hoy por diversas organizaciones en diferentes países del mundo y es multifacético: sus componentes son la donación de un activo productivo (una vaca, unas cabras, un colmenar, o medios para establecer una minipulpería), y luego por dos años entrenamiento y apoyo para el uso del activo recibido, consejos para el manejo familiar cotidiano, ayuda temporal en efectivo para que no se vean obligados a vender el activo, acceso a cuentas para manejar ahorro (los resultados son más concluyentes en los beneficios del microahorro que del microcrédito) y bien sea servicios, o si no, información de salud. Y se adapta a las realidades culturales y tradiciones de los diversos entornos en los cuales el programa se efectúa.
Las pruebas controladas aleatorias se realizaron sobre programas de graduación en seis países: Etiopía, Ghana, Honduras, India, Pakistán, y Perú. Esta verificación de la efectividad es igual a la que se usa para probar una nueva medicina: comparar sus efectos entre una población seleccionada al azar que la recibe y una población similar que no la recibe. Los resultados fueron concluyentes. El Programa Graduación es exitoso.
Se midió el impacto del programa en términos de consumo, acceso a los alimentos, activos productivos y del hogar, inclusión financiera, uso del tiempo, ingresos, salud física, salud mental, participación política y empoderamiento de las mujeres.
Al término del programa se obtuvo una ventaja significativa estadísticamente en los diez conceptos medidos. Tres años después de la donación las ventajas con significancia estadística se mantenían en ocho de esas diez mediciones. Los ingresos fueron significativamente mayores en todos los países y el consumo también, salvo en Honduras.
El valor presente de los ingresos adicionales de las familias supera el costo de los programas.
Esta es una experiencia valiosísima que nuestras autoridades deberían tomar en cuenta para el éxito de su programa Puente al Desarrollo dedicado a acabar con la pobreza extrema.
 

Miguel A. Rodríguez