La energía es un elemento vital para la sociedad moderna que incide directamente en todo el quehacer humano y actúa como el motor fundamental del crecimiento económico, el progreso social, el avance tecnológico, la modernización, la calidad de vida y la supervivencia diaria.
A nivel mundial se le considera el componente no humano más crítico para el desarrollo, y las condiciones en que se suministra (costos, seguridad de abastecimiento, sostenibilidad, etc.) impactan directamente el bienestar económico y social de un país.
El uso de la energía es necesario para hacer cualquier cosa que implique la producción de cualquier bien o servicio, la creación de un movimiento (transporte terrestre, aéreo o marítimo), la transmisión de ondas (telecomunicaciones, televisión, radio, etc.), el esparcimiento, el funcionamiento de hospitales y de establecimientos de educación primaria, secundaria y universitaria y la producción de alimentos, entre muchas otras cosas.
La energía se ha vuelto central para impulsar la competitividad económica y forma parte del sector económico de los países.
El sector energía es parte del sector económico porque es un sector productivo estratégico, al igual que otros sectores productivos (como agricultura, industria y comercio), y su producción es vital para todos los demás sectores productivos y sociales.
Mientras que la industria transforma las materias primas en productos terminados y la agricultura produce alimentos y fibras, el sector energético transforma los recursos energéticos naturales (las “materias primas energéticas”, como el viento, el sol, las fuerzas del agua, el petróleo, el gas natural, etc.) en energía para uso de la sociedad, la cual actúa como un multiplicador para la competitividad y el desarrollo todas las demás actividades y sectores económicos y sociales.
De ahí la gran importancia de los Ministerios de Energía como gestores estratégicos a nivel gubernamental del sector energía, los cuales actúan como la autoridad central para la planificación, dirección, ordenamiento y aseguramiento del suministro energético nacional al país en condiciones favorables y equilibradas en sus diferentes objetivos y prioridades.
En la columna anterior, titulada “Principales razones por las que los Ministerios de Ambiente y Energía están separados en los países energética y ambientalmente exitosos”, se indicó lo siguiente, entre muchas otras cosas:
- En los países exitosos (en términos de alto desempeño ambiental y energético y altos niveles de desarrollo económico y social), la separación existente del Ministerio de Ambiente y el Ministerio de Energía es una decisión institucional deliberada que busca gestionar de manera óptima las actividades diferentes inherentes del desarrollo de los recursos naturales y la protección del ambiente.
- Esta estructura ministerial separada les permite a estos países equilibrar y balancear mejor los objetivos energéticos y ambientales del país y lograr mejores resultados en ambos sectores.
1. Los Ministerios de Energía como instituciones fundamentales para el desarrollo económico y el progreso social de un país
Estos ministerios, como principal autoridad gubernamental en materia de energía, son los encargados de formular e implementar políticas y desarrollar al más alto nivel estratégico a través de múltiples instrumentos y con mucho liderazgo la oferta y la demanda de energía para impulsar el crecimiento económico y el progreso social.
Los Ministerios de Energía son instituciones fundamentales para el desarrollo económico y el progreso social por múltiples razones, incluyendo las siguientes:
- Gestionan la energía de un país a nivel estratégico superior gubernamental con sus políticas, estrategias, planes y otros instrumentos que tienen a su disposición.
- Desempeñan un papel fundamental en el mundo moderno, actuando como los principales artífices de las políticas y las estrategias nacionales para aumentar la producción de energía, reducir los costos, aumentar la asequibilidad y la seguridad energética, velar por crecimiento económico a través de la energía y diseñar y llevar a cabo a nivel estratégico la transición hacia sistemas energéticos sostenibles.
- Realizan la gestión gubernamental estratégica gubernamental del sector energía a nivel superior, el cual es considerado en el mundo como un sector productivo como cualquier otro, para asegurarle al país condiciones de suministro, de consumo (eficiencia, etc.) y de transición energética que garanticen la disponibilidad de energía, en cualquier momento y circunstancias, de manera asequible en costos y acceso, confiable en su suministro y sostenible para impulsar el crecimiento económico sostenible, el progreso social y la vida cotidiana.
- Actúan como la autoridad central para la formulación de políticas, la regulación y la planificación estratégica, equilibrando y balanceando en todo momento la necesidad de condiciones favorables del suministro de energía con la transición hacia nuevos y mejores sistemas energéticos.
- Impulsan el crecimiento mediante la formulación de políticas y otros instrumentos que garantizan una energía con un suministro confiable, asequible en costos y accesibilidad y sostenible, lo cual está directamente vinculado con la expansión del PIB, la reducción de la pobreza, la mejora del nivel de vida y con la prevención de perturbaciones económicas y sociales.
- Velan porque se provea el aseguramiento del suministro de energía para todo el país en condiciones favorables (costos, seguridad de suministro, etc.), incluyendo las infraestructuras críticas de suministro y de consumo.
Los Ministerios de Energía actúan de esta manera como los arquitectos estratégicos del futuro energético de un país, equilibrando la necesidad inmediata de energía y asequible en costos para impulsar el crecimiento económico y el progreso social con la necesidad a mediano y largo plazo de un sistema energético sostenible y con menores emisiones al ambiente.
En resumen, los Ministerios de Energía son indispensables para equilibrar las necesidades inmediatas de consumo energético y de desarrollo económico y social, a menudo imperiosas y volátiles, con los imperativos estratégicos de mediano y largo plazo de asegurarle al país un futuro energético competitivo en costos, seguro en el suministro y sostenible ambientalmente.
2. Enfoque estratégico fundamental del marco de acción de los Ministerios de Energía en los países exitosos
Los Ministerios de Energía en los países exitosos se caracterizan por su gran liderazgo estratégico para cumplir con el mandato que les fue asignado (su Misión, los Objetivos, etc.) y por su capacidad para proveer una gobernanza sólida, clara y estratégica del sector energético de manera integral.
El enfoque fundamental de la planificación estratégica, la implementación y la medición del desempeño estratégico del desarrollo energético de un país, y de su Ministerio de Energía, se realizan a través de un conjunto multidimensional objetivos e indicadores fundamentales.
Un marco común fundamental en el mundo para enfocar bien la acción estratégica es el “Trilema o Triángulo Energético”, al cual me he referido en múltiples ocasiones en columnas pasadas, cuyo fin es equilibrar y balancear en todo momento los tres objetivos fundamentales siguientes del desarrollo energético y de la transición energética:
- Competitividad en costos y acceso amplio a la energía (equidad y asequibilidad energética).
- Seguridad energética (confiabilidad del suministro y estabilidad en costos).
- Sostenibilidad ambiental.
De esta manera y dentro de este contexto estratégico, los Ministerios de Energía, que tienen a su cargo la dirección y supervisión política y estratégica a nivel gubernamental del sector energía, y lo hacen con un enfoque estratégico muy claro basado en lo siguiente, entre otras cosas:
- Garantizando la asequibilidad de la energía (con costos bajos y altos niveles de acceso) para asegurarse que los costos no afecten la competitividad ni supongan una carga insoportable para los hogares.
- Garantizando la seguridad y la confiabilidad del suministro energético y reduciendo la variabilidad y la vulnerabilidad ante eventos que puedan crear efectos disruptivos (como crisis energéticas), diversificando las fuentes de suministro, manteniendo una infraestructura robusta y confiable y promoviendo la independencia energética.
Lo anterior garantiza que el país pueda funcionar sin interrupciones y sin altos costos, evite desabastecimientos de energía, la volatilidad en los precios de la energía y las escaladas abruptas de los precios de la energía ante diversos tipos de eventos y de crisis energéticas.
Esto implica desarrollar y gestionar estratégicamente los recursos energéticos nacionales y reducir o eliminar la dependencia energética de los mercados energéticos externos inestables, volátiles y caros, como el mercado petrolero internacional.
Los países buscan tener una fuerte robustez en la seguridad del suministro energético por los altos riesgos que tiene en obstaculizar el desarrollo o provocar una reducción en la tasa de crecimiento del PIB, ya sea por desabastecimientos o por volatilidad en los precios que impacta fuertemente al resto de los sectores económicos.
- Impulsando la sostenibilidad y la transición energética para gestionar la evolución hacia fuentes de energía limpias y renovables de menor costo, lo que no solo mitiga el cambio climático y otros impactos ambientales, sino que también atrae inversión y crea empleo en nuevas tecnologías (por ejemplo, solar, eólica, hidrógeno, etc.).
- Impulsando el progreso social a través del suministro confiable de energía y ampliamente accesible, de bajo costo y ambientalmente sostenible, lo cual está relacionado con una mayor equidad económica y social.
- Impulsando el crecimiento y desarrollo económico. Lo hacen de múltiples formas, incluyendo las acciones que toman para lograr el establecimiento de marcos legales y regulatorios que fomentan, entre otras cosas, la reducción de los costos, la inversión en proyectos energéticos, la creación de empleo y el desarrollo de sectores económicos y sociales energéticamente eficientes.
- Equilibrando y balanceando los intereses y los objetivos en competencia. Estos ministerios desempeñan un papel vital en el equilibrio del desarrollo económico, la protección del ambiente y la equidad económica y social para garantizar un desarrollo y una transición energética sostenible económica, social y ambientalmente.
La función de los Ministerios de Energía es vital para también un país por lo siguiente:
- Concentra a nivel superior gubernamental la rectoría, la dirección y el liderazgo que son necesarios para que el sector energía evolucione de conformidad con las crecientes necesidades del país y sea un motor de desarrollo, no un obstáculo.
- Diseña la política energética nacional, se asegura que esta política se esté cumpliendo, junto con los estándares de calidad y eficiencia, fomenta el desarrollo energético y las inversiones estratégicas, todo con el fin de impulsar el desarrollo económico y social, la competitividad, la sostenibilidad y la seguridad energética nacional.
Las mejores prácticas internacionales para los Ministerios de Energía implican la transición del enfoque tradicional hacia un rol estratégico en la gestión del “Triángulo Energético” (llamado también el “Trilema Energético”) de competitividad con asequibilidad, sostenibilidad y seguridad energética.
A través de su rectoría y liderazgo, los Ministerios de Energía modernos actúan como facilitadores e impulsadores del desarrollo energético bajo un enfoque de transición energética con un aumento progresivo de la participación de las energías renovables y otras energías más limpias manteniendo un equilibrio en el tiempo entre la competitividad con asequibilidad, sostenibilidad y seguridad energética.
Además de enfocarse en las dimensiones o ejes que conforman Trilema Energético y de la Transición Energética, donde se priorizan por igual la seguridad energética, la reducción de los costos, el aumento del acceso y la sostenibilidad ambiental, la evidencia internacional muestra que los países con los Ministerios de Energía más eficaces son aquellos que tienen adicionalmente las siguientes características:
- Poseen un alto liderazgo estratégico en el diseño e implementación de las políticas, las estrategias y los planes de acción a corto, mediano y largo plazo.
- Logran diseñar e implementar marcos regulatorios eficaces y estables.
- Logran que se realice una alta inversión pública y privada en investigación, desarrollo y rápida transferencia tecnológica.
- Logran el desarrollo de matrices energéticas (el “energy mix” del país) eficaces, seguras, sostenibles, de bajo costo y diversificadas.
- Tienen un enfoque centrado en transiciones energéticas de bajo costo, progresivas, equitativas y sostenibles.
- Fomentan un entorno legal y regulatorio sólido y robusto. Promulgan políticas eficaces, claras, estables y a largo plazo que aumentan la inversión en el sector y en la transición energética.
- Inducen la diversificación de la matriz energética. Buscan continuamente la mayor diversificación de fuentes de energía (dentro del marco del Trilema Energético) y evitan que el país tenga una alta concentración de su abastecimiento energético en una fuente de energía y, con mayor prioridad, si esta fuente es importada y dependiente de un mercado internacional caro, volátil, inestable e incierto (como el mercado petrolero internacional), lo cual mejora la resiliencia del sistema energético y del país como un todo.
- Apoyan la producción de energía descentralizada (llamada también energía distribuida) fomentando el desarrollo de la generación eléctrica en los sitios propiedad de los consumidores con Energías Renovables Descentralizadas o Distribuidas (“DRE” por sus siglas en inglés “Decentralized Renewable Energy”) para mejorar el acceso a la energía de las personas y las empresas y reducir los costos
- Impulsan la financiación pública y privada para incorporar más rápidamente las nuevas tecnologías energéticas.
- Implementan un enfoque integral de desarrollo y transición energética a través de su rectoría y liderazgo, basado en el “Trilema Energético”, utilizando los recursos energéticos tradicionales que tiene el país (en lugar de importados) y al mismo tiempo ampliando la producción de energías renovables y otras limpias para aumentar continuamente su participación en la matriz energética.
Este enfoque estratégico dual reconoce que el sistema energético de un país es una máquina enorme y muy compleja que no se puede transformar de la noche a la mañana. Por lo tanto, se aprovecha estratégicamente el sistema actual para ir construyendo progresivamente uno más limpio, resiliente y sostenible para el futuro bajo el modelo del “Trilema Energético”.
3. Conclusiones
A través de sus políticas, estrategias, decretos, directrices y otros mecanismos que tienen a su disposición, los Ministerios de Energía de los países ambiental y energéticamente exitosos (que son también económica y socialmente exitosos) actúan con gran liderazgo estratégico e impacto como los arquitectos del futuro energético de los países.
Juegan un papel fundamental a través de múltiples maneras, desempeñan un rol fundamental en fortalecer el desarrollo económico y el progreso social y actúan con gran liderazgo como gestores estratégicos del desarrollo energético, utilizando múltiples herramientas estratégicas, como el "Trilema o Triángulo Energético", con el objetivo de garantizar la disponibilidad, la asequibilidad (bajo costo y alto acceso) y la sostenibilidad de los recursos energéticos.
En estos países exitosos, el sector energético es un pilar productivo fundamental del sector económico para impulsar la competitividad nacional, el desarrollo, la innovación tecnológica y el bienestar económico y social.
Los Ministerios de Energía son cruciales para el desarrollo económico y social de un país porque garantizan que el sector energético, como sector productivo estratégico, apoye de manera determinante el desarrollo económico y social, en lugar de obstaculizarlo, potenciando una vida progresivamente más sostenible y una economía más prospera que provea mayor bienestar para las personas.
En el caso de Costa Rica, como lo he señalado en varias ocasiones, el abastecimiento energético nacional ha venido concentrándose fuertemente en las caras, volátiles y crecientes importaciones petroleras, las cuales ya llegan a abastecer el 70,7% de la demanda nacional de energía y con una tendencia creciente, lo que introduce obstáculos y riesgos muy elevados para el desarrollo económico y social del país.
La ya excesiva dependencia petrolera del exterior que tiene el país va a seguir creciendo en el futuro si no hay cambios significativos en la política energética real.
Y digo real porque la política energética de escritorio que se ha venido implementando desde hace años es la que, por acción, omisión y falta capacidades de ejecución, ha venido causando las crecientes importaciones petroleras y aumentando continuamente, a niveles excesivos, la concentración del caro petróleo importado en el abastecimiento energético nacional y el aumento continuo de las emisiones al ambiente del país.
El mercado petrolero internacional es muy oneroso y altamente peligroso en términos de volatilidad y altos riesgos de desabastecimientos abruptos de varios tipos y magnitudes para los compradores por razones geopolíticas (incluyendo los recurrentes conflictos militares).
Es muy lucrativo para los países exportadores de petróleo y derivados y les genera una enorme cantidad de ingresos y una altísima rentabilidad a costas de los países compradores (como Costa Rica).





































