Río de Janeiro se limpiaría para el Mundial
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Río de Janeiro se limpiaría para el Mundial
 



Mientras Brasil se afana por dar lustre a su imagen internacional, Río de Janeiro, el centro nacional del surf, el sol y algunos dirían el pecado, está agregando una expresión desconocida al léxico local: shock de orden.
La ciudad, con sus 6 millones de habitantes y su costa de arena blanca de 85 kilómetros de largo, será sede de la final del Mundial de Fútbol del 2014.

Dos años más tarde, los estadios, las piscinas y las canchas de Río serán sede de los Juegos Olímpicos de Verano. Río necesita como mínimo $11.100 millones para prepararse, informa la revista Bloomberg Markets en su número de junio. Quiere ampliar su sistema de subterráneos que cuenta con 34 estaciones y cubre apenas 23 kilómetros. Proyecta duplicar la plaza hotelera a 48 mil habitaciones y reacondicionar su aeropuerto internacional, que no sufrió ninguna renovación desde su apertura en 1977.
Y lo más crucial, los sistemas de desagüe de Río desbordan a fines del verano, provocando aludes de lodo como el que arrojó un saldo de 256 muertos en abril. La policía está combatiendo el delito que el año pasado dejó casi 6 mil muertos en el área metropolitana que habitan 12 millones de personas.
El gobernador del estado, Sergio Cabral, y el alcalde de Río, Eduardo Paes, comenzaron la transformación de Río en diciembre y la tarea podría resultar ambiciosa. Están tratando de limpiar las playas de la ciudad: una confusión de tangas, artistas ambulantes del tatuaje, perros sueltos y vendedores de camarones grillados.
La iniciativa -denominada shock de orden e inspirada en la campaña de tolerancia cero de Rudolph Giuliani, alcalde de Nueva York en la década de 1990- también está adoptando severas medidas contra tradiciones playeras muy arraigadas. De 8:00 a 17:00 horas ya no se puede jugar al fútbol al lado del agua.
Comer camarones grillados y frutas frescas en la arena está prohibido debido a la potencial contaminación de los alimentos. Ahora se inspeccionan los barrilitos metálicos que los vendedores utilizan para vender mate, y hasta el té se examina. Incluso la caipirinha fue expulsada de la playa por ser insalubre.
Las famosas playas de la ciudad, Ipanema y Copacabana, son escenario de la mayor cantidad de ejemplos de violaciones a las normas, dice el ex secretario de Orden Público, Rodrigo Bethlem.
“La playa es un microcosmos del estilo de vida y las conductas de Río”, dijo Bethlem, de 39 años, en su oficina ubicada en un decrépito edificio del centro apodado “gran prostituta” porque está construido en el antiguo distrito rojo de Río. Todas las infracciones se castigarán “de manera ejemplar” dice.
Para Alexandre Augusto Alves, un hombre de 39 años que corría por Ipanema una mañana de marzo, la campaña es algo que se necesitaba desde hacía mucho tiempo.
“Les está enseñando a los cariocas a respetarse unos a otros”, dijo. “Eso es muy importante para una ciudad que está creciendo y que tiene un papel más relevante en la escena internacional”.

Río de Janeiro

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