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Viernes 7 Marzo, 2008

“Respeto como garantía de paz”


El titular del editorial de LA REPUBLICA de esta fecha (miércoles 5 de marzo de 2008) “Respeto como garantía de paz” representa, ciertamente, el principio bajo el cual debemos vivir, tanto las personas como los países.
El conflicto suscitado entre Ecuador y Colombia, como se conoce, si bien tuvo su origen en una grave violación del territorio ecuatoriano y de nuestra soberanía por parte del ejército de Colombia, se agudizó por dos hechos. El primero, la información que dio el presidente Uribe al presidente Correa, para ponerlo en autos de lo que había ocurrido, fue simplemente falsa y engañosa. El segundo, las infundadas y temerarias acusaciones de autoridades colombianas sobre el supuesto apoyo del Gobierno ecuatoriano a las FARC. Este último fue la gota que derramó el vaso.
Como ilustrado periodista que es usted, sabe que sobre todo, cuando de emitir criterios y juzgar situaciones de conflicto se trata, hay hechos y contextos que deben conocerse o investigarse de previo, en beneficio de la objetividad y la justicia de las opiniones.
Sobre el primer asunto debe conocerse que, cuando el presidente Uribe llamó al presidente Correa para informarle de la “operación” que había ejecutado su ejército, la describió como una situación “en caliente”, que se había dado un combate entre guerrilleros de las FARC y soldados del ejército colombiano y la persecución posterior de los rebeldes, que les obligó a entrar al territorio del Ecuador y violar nuestra soberanía. La acción de los helicópteros, que bombardearon un sitio de las FARC, en territorio ecuatoriano, supuestamente, se realizó desde territorio colombiano.
El presidente Correa pidió de inmediato información a nuestras Fuerzas Armadas, sobre el combate mencionado por el presidente Uribe y sus circunstancias. De allí comprobó que la realidad fue otra. La noche del ataque los guerrilleros se encontraban durmiendo, los helicópteros colombianos habían ingresado al territorio ecuatoriano para arremeter por sorpresa desde el Sur, las acciones tuvieron como objetivo aniquilar a los miembros de las FARC. Terminado el bombardeo, continuaron con las acciones de ultimar a quienes podrían estar con vida, de verificar la muerte del dirigente de las FARC Raúl Reyes, objetivo número uno de la operación, y llevarse su cadáver y sus pertenencias, entre estas, su computadora, que “milagrosamente” está intacta, cuando todo lo demás quedó destruido, donde dicen que están las informaciones que ahora maneja interesadamente la policía colombiana.
En cuanto al segundo tema, el supuesto apoyo que las autoridades del Ecuador ofrecen a los guerrilleros de las FARC, creo que los hechos, más importantes que las palabras, desmienten a las autoridades de Colombia. Nuestro Gobierno, por muchas y buenas razones, en forma reiterada, ha manifestado su voluntad de no involucrarse en el conflicto colombiano. Esta posición indeclinable, con apoyo a la información oportuna del Comité Binacional Fronterizo, se ha manifestado en la eliminación de cultivos ilícitos, el combate, persecución y captura de miembros de las FARC cuando han ingresado a nuestro país. Once guerrilleros capturados dentro de nuestro territorio están presos. Adicionalmente, 49 campamentos, que fueron detectados por nuestras Fuerzas Armadas, han sido desmantelados y destruidos.
El Gobierno ecuatoriano mantiene 8 mil soldados en el límite con Colombia, número que en estas circunstancias se ha incrementado para controlar en esta zona selvática de frontera entre los dos países, el ingreso de los irregulares de las FARC. Mantener tanta cantidad de soldados, representa un costo anual superior a los cien millones de dólares, cifra muy importante para nuestro limitado presupuesto, en tanto Colombia recibe apoyo de los Estados Unidos en más de 700 millones de dólares anuales, a pesar de lo cual, su enorme ejército, no ha tenido suficiente presencia y control en las áreas de frontera con el Ecuador, asunto que siempre ha reclamado nuestro Gobierno, porque el peso de controlar a la guerrilla ha caído sobre nuestros soldados, muchos de los cuales han perdido su vida por un conflicto que no es nuestro.
Los organismos multilaterales han empezado a realizar su trabajo. Ecuador, como país agredido, demanda el compromiso terminante del Gobierno colombiano que estos hechos, bajo ninguna circunstancia o justificación, se volverán a dar. Así lo deseamos en beneficio de nuestros pueblos.

Daisy Espinel de Alvarado
Embajadora de Ecuador en Costa Rica