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Sábado 10 Diciembre, 2011

Reorientar el país

Leemos en un reciente informe sobre el estado de la nación y en algunas noticias periodísticas, que nuestro país se encuentra desorientado. Si ese fuera el caso o si esa es la percepción que tiene la población sobre la marcha actual de la nación, no queda otra cosa que buscar soluciones. Es fácil señalar y encontrar fallas, lo difícil es encontrar o proponer soluciones viables, realistas y sinceras.
Ciertamente la población ha perdido la credibilidad en la clase política costarricense, los partidos políticos ya no son entidades aglutinantes, que generen un sentimiento de pertenencia, se han convertido en maquinarias electoreras que no reflejan los intereses, ni mucho menos cumplen con las expectativas que de ellos tienen los votantes.
No hay ideologías definidas y da la impresión que estos organismos, o lo que queda de ellos, caminan en la oscuridad y sin un norte definido.
Los liderazgos son difusos o prácticamente inexistentes. Algunos políticos del escenario tradicional tratan de vez en cuando de levantar la mano y hacer señas a un electorado cada día más indiferente y alejado del discurso partidista.
Son o más bien somos cientos de miles los “ninis” (ni de un partido ni del otro), no matriculados con las agrupaciones políticas de la colorida oferta nacional.
En Cuesta de Moras parece que nada cambia, cada nueva Asamblea, el primero de mayo de cada cuatro años, jura (incluida esta) que será la que implemente el cambio. Tristemente, un reglamento obsoleto, la atomización de las fuerzas políticas cada día más amplia, una gran carencia de acuerdos nacionales, falta de espíritu de negociación, indudablemente desorientan al país y consecuentemente desorientan a la población.
Costa Rica está urgida de un diálogo y una concertación nacional. Se necesita “una mesa redonda” integrada por representantes de todos los sectores clave del país como empresarios, sindicatos, gobierno nacional, gobiernos locales, diputados, académicos, agricultores etc., en la cual se discutan los problemas de mayor envergadura que nos aquejan a todos y que se tracen ahí las líneas que le permitan al Gobierno gobernar, ejecutar, llevar el progreso a todos los rincones del país; que le permitan al Ejecutivo tener la fluidez necesaria para administrar la cosa pública.
Es urgente reordenar la labor de la Asamblea. Hay que actualizar ya el reglamento legislativo, urge, ante todo, eso que llamamos voluntad política para buscar soluciones a los problemas nacionales por medio de leyes que impulsen verdaderamente el progreso económico y social y no que sirvan, como sucede hoy, para dificultar el accionar de la población, de la empresa y de la administración. Necesitamos leyes que armonicen la vida social, que equilibren la interrelación de todos los factores del componente social.
Todos estamos llamados a aportar nuestro grano de arena para tratar de hacer las cosas mejor, no obstaculizar la labor de los demás, hacer cada uno lo mejor posible para no perder lo que hemos logrado en las últimas seis décadas y ante todo para ayudar, de buena fe, a reorientar este país que es de todos.

Johnny Sáurez Sandi