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Relectura innecesaria

• El más reciente filme basado en una novela clásica de Julio Verne, establece un récord negativo

“Viaje al centro de la Tierra”
(Journey to the Center of the Earth)
Dirección: Eric Brevig. Reparto: Brendan Fraser, Josh Hutcherson, Anita Briem, Seth Meyers. Duración: 1.32. Origen: EE.UU. 2008. Calificación: 4.

Uno de los pilares de la literatura fantástica, el francés Julio Verne (1828-1905), es recordado no solamente como un escritor genial, sino también como un profeta, quien anticipó muchos adelantos de la revolución industrial. Sus novelas han sido llevadas al cine en repetidas ocasiones, especialmente “De la Tierra a la Luna”, “20.000 leguas de viaje submarino” y “Viaje al centro de la Tierra”.
En este último caso, existen varias versiones televisivas y cinematográficas. La más importante, es posiblemente la que estelarizó James Mason en 1959, bajo la dirección de Henry Levin. La más reciente, establece un récord negativo: en lugar de actualizar el texto de manera creativa, ofrece una relectura completamente innecesaria. Poco creíble en su planteamiento, predecible en su desarrollo y privada de un genuino sentido de maravilla, cumple a duras penas como pasatiempo para niños en edad escolar.
Tal como lo hizo en la tercera entrega de “La momia”, Brendan Fraser se inspira en el trabajo de Harrison Ford como Indiana Jones, pero se queda corto, tratando en vano de combinar facetas de héroe de acción y comediante. Para peores, el personaje que interpreta no tiene motivaciones fuertes.
El profesor universitario Trevor Anderson es hermano de un explorador fallecido en circunstancias misteriosas. Un día, Trevor encuentra una copia de “Viaje al centro de la Tierra”, que perteneció a su hermano. El libro está lleno de anotaciones, las cuales parecen indicar que la aventura descrita por Verne no es pura ficción, sino fruto de una rigurosa investigación científica.
Acompañado por su sobrino adolescente, Trevor viaja a Islandia, donde contrata a una bella guía de montaña. Los tres ingresan al interior de un volcán activo. Aquí los esperan muchos peligros y descubrimientos asombrosos.
La única razón de ser de este producto, valorado en $45 millones, es su elaboración mediante recursos de vanguardia para la proyección en tercera dimensión (3D).
Lo que más le preocupa al director Eric Brevig es explotar al máximo las posibilidades ofrecidas por el sistema 3D. Por ello, a cada rato hay objetos que apuntan hacia la cámara, brindando la ilusión de salir de la pantalla. Lamentablemente, en muchos países —incluyendo Costa Rica— la película se exhibe en una edición “plana”, lo cual neutraliza su potencial espectacular.
La pobreza del guion se evidencia en ocurrencias banales como la carrera en una mina abandonada, mala copia de una escena similar de “Indiana Jones y el templo de la perdición” (1984). Para colmo, los efectos especiales deberían desempeñar un rol estelar, en cambio se ven tan deslucidos como todo lo demás.
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