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Jueves, 15 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Reforma fiscal y campaña electoral

Arnoldo Mora [email protected] | Viernes 25 octubre, 2013


La propuesta de Ayales no basta para controlar la crisis fiscal; se debe exigir transparencia en el gobierno, castigar la corrupción sin miramientos y buscar el máximo de eficiencia


Reforma fiscal y campaña electoral

Un hecho insólito le ha quitado el carácter frío y rutinario que daba la impresión caracterizaría a la recién iniciada campaña electoral. Se trata de la propuesta, lanzada a los candidatos a la presidencia por parte del Ministro de Hacienda en torno a una reforma fiscal que, a tenor de la actitud asumida por Ayales, debería considerarse como el principal programa de gobierno de los partidos hoy en pugna, so pena de ser los responsables de una inexorable quiebra del Estado en un futuro cercano y previsible.
Que yo sepa, una orden de este calibre nunca se había dado por parte del Ejecutivo durante una campaña electoral. El gobierno central incide directamente en la campaña, sugiriendo que los candidatos vean en su propuesta el programa principal de un eventual gobierno suyo.
Con eso la administración Chinchilla marca la cancha del match electoral. Pero el Ejecutivo marca, no solo la cancha, sino también sus preferencias electorales, pues el propio ministro Ayales reconoció que, previo a lanzar su propuesta, solo había consultado a Johnny Araya.
Con esa actitud, se da pie para pensar que para Zapote solo el candidato de su partido es el único interlocutor que cuenta, los otros candidatos son vistos tan solo como parte del folclore de una campaña que aparenta ser democrática.
Me pregunto si esta mal disimulada preferencia del Gobierno Chinchilla no roza la norma constitucional de neutralidad que debe observar el Ejecutivo.
Esta reflexión no es una mera leguleyada, pues el poder REAL en Costa Rica recae en hombros del equipo económico. Para nadie es un misterio que, en el gobierno actual quienes han jugado un papel protagónico han sido el vicepresidente Liberman y la ministra Anabel González. Esos han sido el poder detrás del trono.
Pero en estos momentos Ayales asume el rol de vocero calificado del gobierno dado que, tanto Liberman como Anabel han perdido imagen y credibilidad (y, quizás, hipotecado su futuro político) entre las maletas de un viaje a Lima en unas circunstancias muy cuestionadas.
Todo lo anterior no le resta valor a la propuesta del Ministro Ayales. Ciertamente no es el único desafío serio que este gobierno hereda, como una ominosa hipoteca, a su sucesor. Tampoco la reforma tributaria es muy original, pues en México se acaba de aprobar algo similar con el voto del partido gobernante (el PRI) y de la izquierda (PRD). Porque hay elementos positivos como poner a pagar impuestos al gran capital.
Pero también debe verse a la luz del principio fundamental de la ética (justicia distributiva) que, en frase histórica que nunca debemos olvidar, enunció ese gran estadista que fue D. Alfredo González Flores, cuando dijo “que el rico pague como rico (es decir, que pague todo) y que el pobre pague como pobre (es decir, que no pague).
Pero la propuesta de Ayales no basta para controlar la crisis fiscal; se debe exigir transparencia en el gobierno, castigar la corrupción sin miramientos y buscar el máximo de eficiencia. La propuesta de Ayales no es más que el punto de partida.


Arnoldo Mora