Leiner Vargas

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Martes 22 Diciembre, 2015

Reflexiones: Puente al desarrollo, platina o Bailey

Inicio por desearle a todos y todas mis lectores y lectoras una muy feliz Navidad y lo mejor para este próximo año 2016. Como lo he dicho en reiteradas ocasiones el país no inicia en 2014, ni todo lo bueno, ni todo lo malo de la gestión pública cambia por obra de magia con un nuevo gobierno.
Es por eso que me refiero en esta columna a la renombrada nueva estrategia del —Puente al desarrollo—, nombre nuevo para el ya existente programa de atención a la pobreza del IMAS. La pregunta que nos hacemos al ver la campaña publicitaria enorme de los últimos meses es; ¿qué de nuevo existe y hace diferente el puente mencionado? o se trata de un simple arreglo al estilo la platina, donde simplemente se invierte en reforzar lo existente sin ampliar el puente o si por el contrario, el puente nuevo es uno tipo Bailey, más débil y vulnerable a quebrarse que el anterior.
Ciertamente el puente existente ha sido incapaz de sacar de la pobreza al 20% de la población costarricense y de abatir la indigencia o pobreza extrema en un 7% de la misma.
Al revisar con detalle esta estrategia, no es más que una forma nueva de aproximarse a los pobres, con otro nombre, es decir la misma mona y con el mismo rabo.
No se resuelve con la estrategia planteada el exceso de gasto en burocracia que significa atender a los pobres y que hace que de cada colón gastado en atender la pobreza muy pocos centavos llegan realmente a los pobres, no resuelve la estrategia las posibles filtraciones asociadas con distintos programas atendiendo dos veces a los mismos grupos o atendiendo familias fuera de la línea de pobreza, tampoco resuelve la nueva estrategia planteada la escasa o nula coordinación interinstitucional de las más de 30 instituciones públicas y los cientos de actores privados, que se dedican a atender a los pobres.
Podría tratarse entonces de una nueva lista de pobres al estilo de los programas clientelistas de Venezuela o Ecuador.
Estamos creando nuevas estructuras burocráticas para atender a los pobres, sin reducir la burocracia ya existente y por supuesto, con medirlo diferente no avanzamos para agrandar el puente o hacerlo más firme y estable.
No se dice ni se prueba, ¿qué hacemos entonces con los costarricenses de a pie, cuando pasan el llamado puente al desarrollo?, ¿cuál es el desarrollo al que nos referimos?
Es claramente insostenible la estrategia si no va de la mano con más y mejores empleos, con inversión pública y privada que recupere el crecimiento y la producción nacional. Nada hacemos firme y estable si después del nuevo puente Bailey, con platina o sin platina, les seguimos ofreciendo a los costarricenses desempleo, informalidad y marginalidad. Construir una verdadera estrategia de atención de la pobreza y la marginalidad va más allá de una campaña publicitaria o de duplicar la burocracia que los atiende, de eso hablaremos en una futura reflexión.

Dr. Leiner Vargas Alfaro
www.leinervargas.com