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Referéndum supremo

Hoy sin lugar a dudas, Costa Rica ha ganado. Finalmente, luego de un largo proceso, los costarricenses decidieron por un “sí” al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (Cafta).
En una jornada pacífica, ejemplarizante y democrática, se celebró el primer referéndum de la historia.
La aplicación de este mecanismo resultó exitosa, quedando abierta esta posibilidad para que en un futuro temas polémicos y que nos paralizan, puedan ser decididos por el pueblo.
LA REPUBLICA fue el primer medio de comunicación en abogar por esta idea, desde sus páginas de opinión, editoriales y artículos que valientemente se enfrentaron a quienes inicialmente se oponían al uso de este mecanismo, como un método para la resolución pacífica de la polarización de la sociedad por el tema del Cafta.
Altos funcionarios de la administración Arias, el silencio mediático, así como el propio Tribunal Supremo de Elecciones, en primera instancia rechazaron el referéndum, el cual ahora ha sido aceptado, querido y motivo de orgullo.
En este sentido, LA REPUBLICA se une a esta celebración, de quienes en un inicio cerraron la puerta y, luego de una experiencia tan gratificante como la vivida ayer, han tenido que aceptar la supremacía de este mecanismo de democracia directa.
Ahora, Costa Rica tendrá que avanzar. La tarea pendiente todavía es gigantesca. El Cafta ayudará a generar empleo y un mejor desempeño económico, sin embargo los problemas principales seguirán pendientes hasta que se tomen seriamente por las administraciones de turno.
La inseguridad ciudadana, la falta de infraestructura, el colapso del sistema de seguro social, son solo partes de una inmensa agenda que tarde o temprano tendrá que ser atendida.
Por otra parte, la decisión del “sí” implica una transformación importante de la economía local. Un “sí” significa una apertura de los servicios de telecomunicaciones y seguros, por lo que surge un reto colosal para instituciones públicas como los Institutos Costarricense de Electricidad y Nacional de Seguros.
Para ello, el país deberá también mejorar su función de regulador, para permitir un desempeño congruente de la competencia en condiciones de igualdad y que beneficie al consumidor.
Finalmente, temas como la reforma fiscal, financiera y estatal serán cruciales para que Costa Rica pueda ajustarse a los nuevos requerimientos internacionales según la voluntad manifestada por el pueblo.

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