Costa Rica enfrenta una paradoja: necesitamos más empleo y productividad, pero seguimos sin resolver una de las principales barreras para lograrlo: el acceso al cuido.
Hoy, la red de cuido presenta avances, pero sigue siendo insuficiente y desigual. Según el IMAS y la Red Nacional de Cuido, el país cuenta con más de 500 CECUDI, que atienden cerca de 60.000 niños y niñas. Sin embargo, el INEC evidencia que la población en primera infancia supera ampliamente esa cobertura.
El desafío crece en otros grupos. Costa Rica ya supera el 9% de población mayor de 65 años y creciendo, y el CONAPAM registra apenas unos 150 centros diurnos y hogares. En discapacidad, el INEC estima que cerca del 18% de la población vive con alguna condición, mientras el CONAPDIS reconoce una oferta limitada y concentrada en el Gran Área Metropolitana.
Las consecuencias son claras. El Estado de la Nación ha señalado que las responsabilidades de cuido explican gran parte de la baja participación laboral femenina. En términos simples: miles de mujeres no trabajan porque no tienen con quién dejar a quienes dependen de ellas.
A esto se suma una distorsión: los criterios de acceso pueden provocar que, al conseguir empleo formal, algunas personas pierdan el servicio de cuido. Un contrasentido que desincentiva la movilidad social.
Ampliar la red de cuido no es solo política social; es política económica. La OCDE ha demostrado que estos servicios aumentan la participación laboral, la productividad y los ingresos fiscales. Además, generan empleo directo e indirecto.
El reto es de escala y de modelo. El Estado no puede hacerlo solo. Costa Rica debe apostar por Alianzas Público-Privadas (APP) con incentivos claros: deducciones fiscales, cofinanciamiento en zonas rurales, contratación de servicios privados certificados y regulación ágil.
El foco debe ser territorial. En zonas rurales, donde el desempleo es mayor, la ausencia de cuido limita el acceso al trabajo y perpetúa la pobreza.
Invertir en cuido es invertir en crecimiento.
En la próxima entrega profundizaremos en el impacto específico del cuido en la empleabilidad femenina y la productividad. En una tercera, abordaremos el diseño de un modelo nacional moderno de APP para escalar la red de cuido con impacto real.
Porque sin cuido, no hay desarrollo.





































