Federico Malavassi

Federico Malavassi

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Miércoles 25 Febrero, 2015

Hoy miles de estudiantes profesan su vocación en las universidades privadas, sin subsidio estatal, con esmero y aprovechando la oportunidad


Recuerdo de una gesta de libertad

Hace 40 años (24 de febrero de 2015), 18 costarricenses iniciaron una lucha importante en pro de la libertad. Ante notario público constituyeron una fundación con el nombre de Universidad Autónoma de Centro América. Ello constituyó un hito, sobre todo en la Costa Rica, que se hundía en el socialismo, el estatismo, el corporativismo y el remedo de partido único.
Así fue, era la Costa Rica de Codesa, del modelo cepalino, del “pa’eso tenemos mayoría”, de las universidades en paro perenne, del parámetro socioeconómico, de la deuda política adelantada, de los estudios generales secuestrados, de la “universidad necesaria”, de la ley Vesco, del 4-3, del periódico Excelsior (de partido), del periódico de la universidad como expresión de un grupo político y demás parentela.


¡Claro que hubo una reacción visceral e irracional contra el ejercicio de la libertad de enseñanza!
En el prejuicio se exhibieron algunas autoridades públicas, editoriales de los enemigos del derecho y mucha gente ligada a la universidad pública. Supongo que hoy les daría pena que se les recalcara y mostrara con las tonterías que expresaron: “Lucharemos contra la ultraderecha” (Rolando Araya), “Tendrá que depender económicamente del Estado” (rector Gutiérrez), “La Facultad de Derecho esté vigilante para que en ningún momento se intente reformar en beneficio de la UACA, la Constitución Política, la Ley Orgánica del Colegio de Abogados, la Ley Orgánica del Notariado, la Ley Orgánica del Poder Judicial…” (Asamblea Facultad de Derecho UCR), que la creación de una universidad privada debía ser hecha por ley o por Constitución (comisión especial de la Facultad de Derecho).
El hecho básico es que con el otorgamiento de la escritura de constitución de la fundación Universidad Autónoma de Centro América se abrió un gran espacio de libertad en nuestro país. No solo se ejerció activamente la libertad de enseñanza sino que se generaron oportunidades reales de libertad de pensamiento, diversidad editorial, enriquecimiento de programas, apertura de la formación profesional, aprovechamiento de recursos (instauración del cuatrimestre) y fomento de real de la educación superior.
Incluso, hubo quien calificó a la primera universidad privada como la empresa del siglo XX, por razón de su novedad, organización y desempeño en el medio.
El día de hoy miles de estudiantes profesan su vocación en las universidades privadas, sin subsidio estatal, con esmero y aprovechando la oportunidad. No están sometidos al adoctrinamiento político, al capricho de la convención colectiva, a la huelga irracional ni dependen del presupuesto público. Aportan al país su esfuerzo, su energía, su conocimiento y su independencia.
Todo ello se inició con una gesta de libertad en aquella Costa Rica del siglo pasado… en febrero de 1975.

Federico Malavassi