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Lunes, 12 de noviembre de 2018



FORO DE LECTORES


¿Qué pasó con el paraíso?

| Martes 17 julio, 2012


¿Qué pasó con el paraíso?

Las civilizaciones lograron surgir y sobrevivir gracias al esfuerzo y trabajo de sus patricios, quienes hicieron de la austeridad y la abnegación su norte y con ello lograron el esplendor de las diferentes culturas. Esos son los hombres que configuraron la Costa Rica que hoy disfrutamos. Fueron los que idearon la educación gratuita para todos, los servicios médicos de cobertura universal, la sociedad sin armas, un teléfono público en cada pueblo y luego un teléfono en cada casa, agua potable y luz eléctrica a todas las comunidades. Ellos nos legaron ese paraíso.
Luego las cosas fueron cambiando.
Las nuevas generaciones surgieron alérgicas al sudor. El trabajo dejó de ser un aliado, los labriegos y sencillos se fueron haciendo cada vez menos y surgió un nuevo perfil de persona: una que ostenta, que trabaja poco, consume mucho y no tiene agallas.
Nos preguntamos qué pasó con ese paraíso. No podemos entender por qué tanto asalto, por qué la droga carcome a la población, por qué desde el seno del hogar brota la violencia; por qué este paraíso se convirtió en lugar inseguro para el individuo honesto.
No hay duda que el principal motivo es la pérdida del sentido de consecución. Hemos perdido lo que nos caracterizó, lo que nos permitió fortalecernos como nación, el luchar por la vida, ganarse el pan con el sudor de la frente dejó de ser una consigna nacional.
Hoy muchos de nuestros ricos dejaron de ser honestos y muchos pobres dejaron de ser trabajadores. Aquella gran clase media se concentró en sobrevivir con el menor esfuerzo posible.
Nuestro sistema educativo les costó alma, vida y corazón a nuestros próceres. Muchos pueblos todavía luchan por tener uno semejante y sin embargo, buena parte de nuestro estudiantado ve en el estudio algo que los aleja de la fiesta y el vacilón.
El ahorro y el ser comedido están a punto de extinguirse. Porcentajes importantes de los ingresos familiares se van en modas y conciertos, en carros y en iPods, en celulares y en pantallas de plasma.
Nuestros centros universitarios son una paradoja. Unos, rodeados de bares donde sucumbe con facilidad el estudiantado y otros, parecen centros comerciales con food courts repletos de grasa. Todo en nombre de la libertad. Muchos de nuestros estudiantes hoy son amamantados con cerveza y se terminan de criar con un trago en cada mano, porque cuanto evento juvenil se programa es patrocinado rápida y generosamente por la industria del licor.
De alguna manera, la educación dejó de ser una herramienta y se convirtió en un simple requisito. Dejó de formar y se conformó con enseñar. Abundan los profesionales mal educados que se comportan como patanes y engreídos.
Dejamos de enseñar que solo en la lucha tenaz de fecunda labor que enrojece del hombre la faz, se consigue y se mantiene el eterno prestigio, estima y honor, que conquistaron aquellos labriegos y sencillos.

Mauro Fernández
Director, Instituto Costarricense de Sexología