Juan Carlos Barahona

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Jueves 19 Junio, 2008

Que salte la rana

Juan Carlos Barahona

Hace unas semanas un grupo de personas presentó al país, lo que la prensa denominó un esfuerzo desde la “sociedad civil” para ofrecer una estrategia digital. Se trata de un documento que recoge algunas iniciativas que, desde la perspectiva de estos ciudadanos, podrían facilitarnos la entrada de lleno a una sociedad mejor interconectada. Uno de esos proyectos es digitalizar las compras del Estado.
Unas semanas más tarde, la Secretaría de Gobierno Digital y el INCAE, con el patrocinio de RACSA, realizaron un taller sobre este tema para analizar dos realidades muy distintas: el funcionamiento del sistema en Corea, que fue presentado por el Gobierno coreano y la empresa Samsung y nuestra realidad, vista desde los ojos de los usuarios del sistema de compras del Estado, según se recoge en un estudio realizado por los organizadores del evento.
El sistema coreano es un mercado cibernético en donde las organizaciones públicas y las empresas proveedoras realizan sus transacciones. Es una única ventana donde usted, si es empresario, entra y compite por vender su producto. Lo único que tiene que haber hecho es registrarse una vez como proveedor del Estado, para las siguientes compras ya el sistema tiene sus datos y no se los vuelve a pedir. Todo es electrónico: las licitaciones, el contrato, la inspección de la entrega, el pago, el intercambio de documentos, etc.
Hay muchas razones por las que un país puede querer dar prioridad a un proyecto de esta naturaleza. Indonesia acaba de contratar un estudio comparativo con el sistema coreano (KONEPS) pues está considerando adoptarlo como medida para combatir la corrupción; nuestros vecinos (y competidores) panameños lo adoptaron como parte de su estrategia de competitividad. Costa Rica está también considerando si continúa por la senda que ha venido caminando desde la administración Rodríguez para digitalizar el proceso o dar “un salto de rana” e implementar la plataforma coreana en unos cuantos meses, como hizo Panamá.
¿Por qué es importante para la ciudadanía esta decisión?
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que aumentó la visibilidad de una información que ya la contraloría General de la República había sacado a la luz, por medio de su sitio web y que a todos nos debe impactar. Veinte empresas facturan el 40% de las compras del Estado. Eso equivale a un 8% del PIB. ¡Es una cifra cercana al doble de los salarios de cuanto educador tiene este país! El estudio sugiere que esta concentración de oferentes se produce por las altas barreras existentes para venderle al Estado: trámites excesivos, falta de estandarización, existencia de múltiples plataformas tecnológicas, múltiples revisiones, etc. Esta falta de oferentes significa poca diversidad y competencia, lo que limita seriamente la capacidad del servidor público para realizar bien su tarea.
Costa Rica puede decidir continuar por el camino actual para “no perder una década de esfuerzos” y seguir construyendo una plataforma criolla de compras electrónicas o imitar a su vecino del sur y, en meses, ponerse a la altura de los mejores. ¿Qué vamos a escoger?
Por mí, que salte la rana…