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Qué esperar de este cambio en Estados Unidos

Sin sorpresas, Barack Obama ha ganado claramente las elecciones de Estados Unidos de 2008. La participación masiva confirma que el voto por el cambio fue demasiado fuerte para que pudieran competir los republicanos. Es evidente que el pueblo estadounidense no solo expresó su voluntad de romper con las políticas de Bush, sino también la percepción de que Obama tiene las ideas más claras sobre cómo atacar la crisis económica y crediticia.

Sin embargo, la victoria de Obama viene acompañada de una urgencia por ideas frescas y renovadas. De igual forma significa un cambio de paradigma en la manera de gobernar en un momento en que vemos bajo considerable estrés al sistema capitalista basado en el consumo y endeudamiento del consumidor de los últimos diez o 15 años. Evidentemente esto era insostenible con un aumento de tasas de interés e inflaciones altas.

El nuevo presidente se enfrenta a un reto enorme. El deterioro general de la economía va acelerándose y la confianza de los consumidores se sitúa a un nivel históricamente bajo.

Nuestra interpretación de lo que podría hacer Obama en esta coyuntura en los próximos dos años es enfocarse en los planes de estímulo económico. La primera tarea del presidente Obama será devolver la confianza al sistema financiero y a la economía.

Son de esperarse nuevos estímulos fiscales en 2009 y gastos en infraestructura que contribuirán a reducir el desempleo, actualmente en el 6,1%.

Consideramos a su vez que la mayor fortaleza de los demócratas en el Congreso, quienes terminarán cerca del nivel de los 60 asientos en el Senado (de un total de 100), les permitirá minimizar los movimientos para bloquear sus iniciativas por parte de la minoría republicana. Esto, combinado con un marcado aumento en la Casa de Representantes, permitirá a Obama empujar la legislación con rapidez e implementar cambios lo antes posible.

Entre otras cosas, deberíamos esperar una retirada de Irak, aunque las políticas sobre Afganistán e Irán no están tan claras.

Si el presidente Obama llegara a restaurar la confianza de los votantes en los próximos dos años, podría dar pie para iniciar reformas mucho más específicas en áreas como atención sanitaria y ambiental, energía y seguridad social después de 2010.

Probablemente para ese momento tengamos una economía más estable, niveles de desempleo e inflación controlados, un nivel aceptable de crecimiento económico, un nivel de apalancamiento menos alto, y políticas reguladoras a los mercados de capitales mucho más estrictas.

Esta es una visión optimista para ese momento, sin embargo consideramos que los meses de recuperación que se aproximan serán largos y dolorosos, pero sin duda alguna no existe momento más oportuno para un cambio que este.



Ronny Castillo González
Analista de Mercados Internacionales
CFS Asesores de Inversión







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