El 04 de agosto es la fecha de inicio de TRIBU CR y su OVI (Oficina Virtual del Contribuyente). Luego, tan solo dos semanas después, sería la primera declaración de IVA en el nuevo sistema. Súmele unos cuantos días para que sea la puesta en marcha de la facturación electrónica 4.4, con importantes cambios para las empresas.
Seis meses después de que inicie TRIBU, en febrero 2026, miles de contribuyentes declararán precios de transferencia por primera vez.
Y eso nos lleva de nuevo a marzo, con la declaración de renta y de precios de transferencia para el período fiscal 2025.
Serán meses movidos para muchos, y bienvenidos sean, porque el cambio de sistema informático, al menos en promesa, pretende revolucionar la relación entre cada contribuyente y la Administración Tributaria.
Una relación que hasta ahora se caracteriza por ser compleja, lenta y hasta un poco disfuncional pasará a ser transparente, expedita y en tiempo real.
Si todo sale bien, será historia esta época, en la que solicitar un estado de cuenta integral es sinónimo de revisar incoherencias entre los datos de hacienda y los datos suyos.
La revolución por el nuevo sistema de Hacienda nos hará repensar la manera de hacer negocios con nuestros clientes, proveedores y por supuesto, partes relacionadas.
Tan solo ayer leía una jurisprudencia sobre prominentes empresarios costarricenses, tres hermanos que le prestaban dinero a sus empresas desarrolladoras sin que mediara ningún formalismo… Para ellos, con la palabra y con una hoja de Excel bastaba. El caso es viejito, del año 2009, pero nos permite ilustrar cómo han cambiado los tiempos en los últimos quince años.
Con la entrada de TRIBU CR la documentación – la suya, no la de la administración, será cada vez más relevante. El respaldo de cada transacción, de cada acuerdo de accionistas, de cada reunión de junta directiva será fundamental.
Todo lo que su empresa haga o deje de hacer deberá estar correctamente respaldado (con contratos, correos y otros elementos probatorios) para abordar posibles cuestionamientos de una manera segura y expedita. Sus sistemas de gestión y respaldo de información deberán cambiar.
¿Qué pretende tributación con todo esto?
Saberlo todo, sobre todos, en todo momento. Big Brother se queda corto.
Ya nos ha dado múltiples indicios: Pretende, por ejemplo, que los Colegios Profesionales brinden información periódica sobre sus agremiados, insiste en que las empresas de telefonía y telecomunicación brinden información sobre sus abonados…
La administración se está armando de datos, muchísimos datos.
Si sus sistemas realmente cumplen su promesa, la Administración Tributaria tendrá una radiografía clarísima de nuestras empresas en todo momento.
Su nueva factura electrónica, la versión 4.4 es un complemento fundamental para lograrlo.
El formato que entrará en funcionamiento en setiembre próximo nos pondrá a facturar con un máximo de detalle, inclusive cuando hay disposición de bienes o servicios sin que medie contraprestación dineraria.
La factura electrónica de compra permitirá, ahora sí, tener mapeadas miles de transacciones entre costarricenses y entidades del exterior, sea por compra o venta de servicios.
Además, tanto la información de importaciones o exportaciones – aduanas, como la información de venta de productos y servicios será complementaria, en este nuevo sistema integral.
Si empezamos a sumar dos más dos, encontramos que siempre dará cuatro.
Hacienda ahora:
- Sabrá cuánto está importando cada mes. Técnicamente ya lo sabe, la diferencia es que ahora sabrá qué hacer con esa información.
- Sabrá qué servicios compra desde el exterior.
- Sabrá cómo, a quién y cuándo está vendiendo sus productos y servicios. Igual, ya lo sabía desde antes, pero ahora con mayor detalle, y verdadera capacidad de análisis.
- Sabrá cómo se compone su grupo económico y si hay coherencia con sus signos de riqueza. Sí, me refiero al uso que podrá darle al Registro de Transparencia y Beneficiarios Últimos y las declaraciones de entidades inactivas.
- Sabrá si usted debe o no declarar precios de transferencia, según los diferentes criterios de vinculación.
La administración pretende un marcaje cercano a cada uno de los contribuyentes. Tendrá la posibilidad de analizar nuestras operaciones e identificar si somos coherentes – o no, con otras empresas de nuestro giro de negocios.
Estará en capacidad, aunque en esta primera etapa no lo hará, de entregarnos nuestras declaraciones de impuestos prellenadas, para que validemos si es correcto o no.
Los cambios en los próximos meses son muchos, las pretensiones de la administración también. Analicémoslos juntos e identifiquemos cómo impactarán en su negocio.





































