PUSC post elecciones 2014
Los diputados electos del PUSC le deben su nominación a la figura de Piza. Torpes serían si no respetan su liderazgo y su gu&iacut...
Los diputados electos del PUSC le deben su nominación a la figura de Piza. Torpes serían si no respetan su liderazgo y su guía en los cuatro años venideros
El panorama político en ocasiones es impredecible. Calentaban las Elecciones 2014 y en el PUSC apareció la figura de Rodolfo Hernández, un “out sider” político que —unido a la atomización de la oposición al PLN— dio la impresión de permitir el retorno del bipartidismo. Al final fue más daño que ilusión.
El doble retiro de Hernández a las justas electorales provocó en el PUSC una nueva crisis existencial. Cuando apareció la figura valiente de Rodolfo Piza Rocafort muchos pensaron que se “inmolaba” políticamente.
Empero, su cierre en diciembre y enero fue determinante, el barco que tomó a la deriva al final quedó en puerto seguro. Ahora el navío depende del tacto e inteligencia política de los diputados electos para seguir navegando.
Dos elementos que distorsionaron el panorama al final fueron las mejores noticias para el nuevo PUSC: la adhesión de Luis Fishman —excandidato 2010— al candidato oficialista Johnny Araya (PLN) y semanas después el anuncio del fundador, Rafael A. Calderón, de su retiro del partido para la conformación de otro.
Tanto el “menos malo” de 2010, como el que más daño le hizo al partido, dejaban el camino libre para que Piza y una camada de nuevos dirigentes tomaran el partido y su reestructuración.
Piza en campaña electoral se esforzó por ser percibido como el mejor candidato, no como el “menos malo”, lo que le dio resultados en el subconsciente del electorado. Su hoja de vida le permitía levantar la bandera rojiazul con las manos limpias.
Hubo un torbellino de antiguas figuras presionándole para que diera su adhesión al Movimiento Libertario, su reacción fue contraria, más bien marcó diferencias y siguió adelante.
Soy de la tesis de que el electorado en general sintió obligación de premiar a quien reconoció como valiente y preparado. Así, a sabiendas de que no tendría mayores posibilidades para lograr el poder en el Ejecutivo, escogió a sus diputados en el Legislativo en buena cantidad, la mayor desde 2006.
Todos los diputados electos del PUSC le deben su nominación a la figura de Piza. Torpes serían si no respetan su liderazgo y su guía en los cuatro años venideros.
Ninguno de ellos tenía el reconocimiento público suficiente para en soledad haber logrado la curul, fue Piza que los catapultó.
En octubre 2009, en la Revista Poder, escribí que el PUSC había entrado a cuidados intensivos, que requeriría varios años de atención para no caer en cuidados paliativos y morir. Hoy Piza ha puesto a su partido en el mejor tratamiento para llegar con inmejorable salud a las elecciones de 2018.
Dependerá de la sapiencia y la parsimonia de los diputados electos comprender que los tiempos han cambiado. Que ese renacer socialcristiano que algunos promovieron se debe gestar con un nuevo y limpio liderazgo.
Han de tener claro que si toman la torpe decisión —ceguera política— de seguir en otra divisa a quien fuera líder fundador del PUSC no solo condenarán su futuro político sino al de un partido en franca recuperación.
El PUSC está en un punto de inflexión histórico o de retorno a las tinieblas.
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo