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Sábado 20 Abril, 2013

Por qué no se ahorra el gobierno unos millones en pautas publicitarias; atiende la voluntad del pueblo y utiliza mejor esos recursos presupuestados para mejorar la imagen


Publicity, señora Presidenta

En una mezcla de comunicación desde el concepto de mercadeo, el publicity es una opción de bajo costo, con el riesgo que no existe un control directo y total de lo que los medios de comunicación, por ejemplo, puedan publicar.
Una organización puede convocar a una rueda de presa, para comunicar una noticia con el objetivo de que esta sea difundida de forma, digamos gratuita. Sin embargo lo que se dé a conocer no está bajo el dominio del anfitrión de la actividad, hay un espacio de interpretación y de edición.


La ventaja que tiene esta herramienta (publicity) con relación a la publicidad, es que en la percepción de quien la ve, escucha o lee la comunicación, existe una mayor credibilidad pues se considera que el sesgo es menor.
Estos últimos días, sale a luz pública la noticia de que el gobierno ha presupuestado ¢160 millones  para mejorar la imagen de este.
Una forma básica del mercadeo señala que las empresas deben identificar las necesidades de su mercado y suplir estas necesidades.
Si el gobierno fuera esta empresa, debería escuchar al pueblo e identificar cuáles son las necesidades que en la calles, en estos últimos días, han manifestado de forma diáfana sus preocupaciones.
En las pasadas celebraciones del 11 de abril, en la ciudad de Alajuela, se bloqueó con vallas metálicas el paso a los manifestantes y a los padres de familia. Esto provocó entre otras reacciones, dos editoriales en el noticiero de uno de los canales de televisión más vistos a nivel nacional.
En la edición de mediodía, se destinaron 3,37 minutos a un costo aproximado de ¢1.080,000 por cada 30 segundos si uno pautara, es decir, el tiempo dedicado a una crítica inteligente en billetes y monedas fue de unos ¢7.811.100.
Para la edición  vespertina, el tiempo utilizado para esgrimir un contundente criterio por el codirector en un editorial fue 3,27 minutos a un costo aproximado de ¢1.600.000 por cada 30 segundos si se pagase publicidad, ascendería a los ¢11.040,00.
Difícil de cuantificar el costo, si se pagara cada vez que estos videos fueran reproducidos en la web, pero seguro que no sería un monto despreciable.
¿Cuánto le costaría en colones al gobierno cambiar la percepción o imagen después de esos editoriales?
Si la señora Presidenta y su grupo de trabajo más cercano, tuvieran una posición de apertura robusta y pragmática al diálogo, identificando realmente lo que el pueblo costarricense quiere para su futuro y en la manera real de conseguirlo, otras serían las noticias, los editoriales.
Por qué no se ahorra el gobierno unos millones en pautas publicitarias; atiende la voluntad del pueblo y utiliza mejor esos recursos presupuestados para mejorar la imagen.
Deje que sus actos hablen por sí solos, no utilice publicidad, utilice publicity, señora Presidenta.

Douglas Román López
Administrador de negocios