Hemos vivido un proceso de agitación política desde la anterior elección general, a veces parece que la campaña política anterior nunca terminó. Desde la Asamblea Legislativa y desde el Poder Ejecutivo se han estado cruzando acusaciones, insultos y descalificaciones.
Muchos costarricenses preguntan con razón por qué el Poder Ejecutivo no está autorizado por ley a apoyar a su partido político. En todos los países democráticos del mundo casi de manera general el Poder Ejecutivo puede hacer política partidarista y electoral de una manera legal y aceptada.
Lo que me ha sorprendido es que don Rodrigo Chaves Robles no haya mandado un proyecto de ley para hacer política desde su puesto sin restricciones legales. Esto como otras cosas quedará sin respuesta con toda seguridad.
La posición de presidente o de primer ministro en los regímenes parlamentarios habilita para expresar políticamente su opinión para tratar de persuadir a todos los electores de aceptar sus tesis de gobierno.
En la Costa Rica de ayer se consideraba que el presidente electo era el presidente de todos los costarricenses por lo que no podía ejercer su iniciativa política electoral de manera clara, ni atacar a sus adversarios como ahora lo hace don Rodrigo. Lo que sería legal y legítimo bajo una autorización, hoy se hace sin la misma y el señor presidente ha logrado imponer su criterio sobre la legislación existente.
Lo cierto es que el país ha de iniciar el proceso de designación de candidatos a diputado a través de los procedimientos legales y democráticos establecidos y eventualmente en el primer domingo de febrero de 2026 someterlos al proceso eleccionario. De igual manera deberán los partidos políticos escoger sus candidatos a la presidencia y vicepresidencias de la república para que los costarricenses a través de votaciones libres y democráticas los elijamos. En mayo de 2026 dará inicio un nuevo período presidencial y se habrá instalado una nueva Asamblea Legislativa.
Cuando una persona tiene dolor de muela pide cita al dentista. Cuando siente que no puede ver bien pues consulta a un oculista. Uno consulta a un profesional de acuerdo a la dolencia o la necesidad percibida. Una persona racional se conduce de esa manera, pero los electores no se conducen necesariamente así en la elección de sus autoridades políticas. Ha tenido el país personas que no sabían absolutamente nada de gobierno, de las leyes que deben respetarse ni de los límites constitucionales que el gobernante debe seguir.
Los costarricenses deberán ahora determinar cuáles son los principales problemas que sufre el país, cuáles dificultades deberán ser abordadas y resueltas y claro, en consecuencia, cuáles son las características que las personas electas para gobernarnos deben de ostentar. Una persona que sea un buen orador no necesariamente cuenta con suficiente capacidad profesional para enfrentar nuestras dificultades. Una persona que haga más diagnósticos y siente la responsabilidad de los problemas en gobernantes anteriores tampoco servirá a la causa del país, ya que lo que se requiere es que formule y ejecute soluciones. Un gobernante que se rodee de ministras y ministros que no conformen equipo difícilmente gobernará a Costa Rica con eficacia. Personas que desconozcan la realidad social y económica de los costarricenses difícilmente podrán poner fin o al menos mitigar los problemas que sufren las grandes mayorías y los grupos empobrecidos y alienados.
Debe el costarricense entender que se debe tener consistencia y congruencia entre problemas y soluciones, entre problemas y personas capaces de solucionarlos.
Han ido surgiendo como candidatos a la presidencia de la república grandes personas de señalada capacidad. Doña Natalia Díaz, con experiencia legislativa y como ministra de la presidencia es una persona de bien que puede ser una formidable candidata. Don Juan Carlos Hidalgo con capacidad, preparación superior y destrezas obtenidas en el mundo internacional es un formidable contendiente. Don Álvaro Ramos con una exquisita preparación, con experiencia en gobierno y administración, asistido por una personalidad luchadora es otro señor candidato y persona de excelencia. Doña Claudia Dobles quien fuera primera dama y quien ha estudiado con ahínco para prepararse más allá de lo corriente, luce como otro candidato de lujo para el país. Vendrán otros más, vendrán con preparación y experiencia. Importante es señalar que la decencia de estos primeros, que su integridad y formación de bien los hacen magníficos candidatos para ser nuestros mandatarios. Deberemos elegir siguiendo los dictados de nuestra conciencia, evaluando su capacidad y apreciando su integridad.
Ahora deberemos abocarnos a la escogencia en base a su ideología, a su forma de enfrentar los problemas, a juzgar sus soluciones en humanidad y en amor al prójimo porque es en el trato hacia los más débiles y más vulnerables que deberemos encontrar esas soluciones. En libertad, en respeto a la división de poderes y a nuestro estado de legalidad, en acatamiento a la libre expresión del pensamiento y a la propiedad e iniciativa individuales, esperamos los costarricenses elegir a los gobernantes y a ver con satisfacción sus decisiones de gobierno, todo dentro de un marco de honestidad e integridad.





































