Progreso y ambiente no son opuestos
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Es sumamente importante que aprendamos a hacer las dos cosas: cuidar el ambiente y a la vez desarrollar obras que nos permitan avanzar tal como nos lo exige el mundo actual


Progreso y ambiente no son opuestos

Uno de los proyectos de mayor importancia en este momento, como es el de las obras para desarrollar la nueva terminal de contenedores de Moín, podría sufrir retrasos de acuerdo con lo definido en el contrato. Esperamos que no.
Lo que desde el inicio está retrasado son obras que debe hacer el Gobierno, según el contrato, y pareciera que algo del problema se debe a la forma en que el Conavi decidió diseñar el trazado para la trocha que unirá la ruta 32 con la zona en la que se llevarán a cabo las obras de construcción de la empresa APM Terminals.


Por esa calle se transportarán todos los materiales para construir la primera fase del puerto.
El primer intento de que Setena aprobara el proyecto a Conavi fue realizar la mencionada ruta 32 mediante una estrategia de gestión ambiental.
Sin embargo, de esa forma, dos intentos fracasaron porque se determinó que era necesario un estudio de impacto ambiental en la zona.
Esto último, es algo que aparentemente lleva más tiempo hacer que la anterior estrategia (gestión ambiental), sin embargo, la pregunta es… ¿si desde el inicio se hacía el estudio de impacto ambiental no íbamos más a lo seguro y a tiempo? Si se hacían bien las cosas es probable que sí.
No obstante, ahora, luego de todo el tiempo perdido en dos intentos fallidos de estrategia mediante gestión, estamos ante la obligación de que un tercer diseño sea aprobado por la Setena en tiempo tal que permita realizar la trocha a más tardar en febrero próximo.
Como bien lo recuerda una nota de este medio ayer, la construcción de la nueva terminal de contenedores de Moín es una obra de $1.000 millones “que pretende impulsar el desarrollo y la competitividad del país a pocos meses de que se inaugure en Panamá la reciente ampliación del canal”.
Es sumamente importante que aprendamos a hacer las dos cosas, cuidar el ambiente, puesto que es una de las grandes fortalezas que el mundo le reconoce a Costa Rica —además de su gente— y a la vez desarrollar obras que nos permitan avanzar tal como nos lo exige la economía actual.
Estas dos necesidades, deberían estar siempre presentes en quienes tienen la obligación de estudiar técnica y políticamente lo que como país nos conviene y hagamos.
No tienen por qué estar opuestas siempre esas dos necesidades. Basta con tomarlas en cuenta desde el inicio, pensando únicamente en el bien común y utilizando para ello la moderna tecnología y el conocimiento.
Debería esto estar claro entre quienes se verán obligados a trabajar siguiendo los tiempos estipulados en los contratos de concesión que se firman.
 


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