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Martes 3 Febrero, 2015

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, anunció un programa de compra de bonos en Europa por un monto de €550 millardos


Programa de compra de bonos en Europa

Política monetaria. El Banco Central Europeo (BCE) se alista para ajustar su política monetaria a lo que ya parece haberse transformado en una herramienta de uso tradicional en el soporte económico de muchos países, flexibilización cuantitativa (QE).
El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, anunció un programa de compra de bonos en Europa por un monto total de €550 millardos. A partir de esto surgen muchas dudas sobre la eficiencia que realmente vaya a tener el programa, sus riesgos y la guerra implícita alrededor del tipo de cambio.
Razones del programa. La inflación en la zona euro ha estado por debajo de la meta “cercana al 2,0%”. La inflación subyacente ha estado en 1,5% por casi dos años, y debajo del 1,0% desde octubre de 2013. La situación a lo largo de 2014 empeoró, cuando el BCE confirmó que el índice inflacionario había caído cerca de 0,0% a pesar de mantener la tasa de interés de referencia en 0,25% (su nivel histórico más bajo).
Expectativas. Con el programa de compra de activos no solo se espera inyectar liquidez en la economía y ponerla en movimientos, sino que haya una presión continua sobre la base monetaria y que el euro se deprecie contra otras monedas como el dólar, el yen y la libra esterlina, consecuentemente aumentando las exportaciones e incrementando la inflación cerca de la meta. Esto puede ser soportado por un eventual aumento en los precios de combustible.
Riesgos. La posible diferencia en los resultados entre el QE en Europa y en Estados Unidos radica principalmente en dos situaciones, eso considerando que el efecto fuera “exitoso” en EE.UU. Primero, el momento en que inicia la política en 2008 fue postcrisis (cuando los inversionistas esperan intervención del Banco Central para revivir la economía) y la segunda diferencia radica en cómo se financian las empresas.
En Estados Unidos menos del 50% de las corporaciones se financian con bancos; caso contrario en Europa, que es más del 80%. Lo que quiere decir que el efecto en la riqueza no se va a ver reflejado de forma tan directa por el simple hecho de que no existe tanta demanda por activos financieros como si lo hay en Estados Unidos.
El segundo factor que podría afectar negativamente los resultados es el tamaño del programa. Los modelos del BCE apuntan a que es necesario un programa de €1,000 millardos para generar un estímulo inflacionario entre el 0,2% y el 0,8%. Sin embargo, difícilmente se pueda alcanzar esta cifra debido a la renuencia de Alemania de apoyar una estrategia antideflacionaria que no necesariamente funcione.
Asumiendo que el programa se ejecute a la mitad y aumente la inflación 0,4% y considerando una inflación natural del 1,0% (según estimados de RBC) el número final sería de 1,4%, todavía muy por debajo de la meta de 2,0%.
Inversionistas. Ante esta situación deben estar pendientes de las fluctuaciones en el tipo de cambio, el aumento de liquidez que contribuye a mayor demanda de acciones o activos de rendimientos más altos, lo que es una posibilidad en mercados emergentes.
Analista financiero de Copal AMBA

Eduardo Viloria Valverde