Con el cierre del primer semestre, es momento de enfocar esfuerzos en lo que resta del año. Hay dos prioridades fundamentales para fortalecer la gobernanza fiscal de su empresa:
- La revisión del cumplimiento pasado: Es fundamental realizar un diagnóstico independiente que confirme que todo lo ejecutado cumple con la normativa. Si se detectan errores, deben corregirse de inmediato para minimizar el impacto e el plazo de prescripción.
- La Planeación estratégica alineada a lo fiscal: La estrategia del negocio debe integrar los aspectos fiscales desde ya. Cualquier ajuste en la segunda mitad del año debe responder a motivos económicos válidos y no convertirse en un parche de última hora.
Con más controles automatizados y cruzados por parte de la Administración, se reduce el margen para decisiones improvisadas. Una gestión eficiente y proactiva es indispensable.
Debemos estar atentos a la entrada en vigor de TRIBU-CR, el nuevo sistema de gestión tributaria. Aunque su implementación ha tenido retrasos, representa un cambio profundo en la relación entre contribuyentes y la Administración. Su entrada está prevista para el 04 de agosto o para una nueva fecha por anunciar.
La experiencia en otros países con sistemas similares demuestra que el contribuyente debe asumir un rol activo desde antes de la implementación.
El Ministerio de Hacienda ya ha confirmado que el cambio será total: se cerrará el ATV y comenzará a operar TRIBU-CR. Aunque parezca abrupto, es un paso necesario tras los retrasos acumulados.
Es recomendable que el contribuyente cuente desde ya con un estado de cuenta integral debidamente conciliado. Así, en caso de errores en la migración de datos de ATV a TRIBU-CR, usted podrá respaldarse con cifras actualizadas y verificadas.
Incluso sin cambios en el sistema, hoy existen diferencias entre los registros de la Administración y los saldos contables de IVA, renta y otros tributos. Por tanto, es muy probable que haya descuadres entre las cifras de Hacienda y los registros internos tras la migración.
En pocas ocasiones encontramos que no solo el sistema de cuenta integral falla, sino que los registros propios del contribuyente son incompletos, carentes de documentación soporte y con saldos sin fuente de explicación. Esta combinación de contribuyentes - no pocos - con una cuenta integral llena de “basuras del pasado”, así como de datos que no tienen tampoco fuente propia es una combinación nefasta que debe evitar.
Cuando los saldos del contribuyente están incompletos o no se conocen sus fuentes contables y documentales, es urgente realizar un diagnóstico de la situación. No se trata solo de conciliar cifras finales, sino de asegurarse de que las declaraciones se basan en información íntegra y confiable.
De igual forma, el ajustar la planificación empresarial, incluida la fiscal, con datos inexactos es un riesgo altísimo. Si la información fuente no es sólida en forma y fondo, cualquier estrategia construida será bases débiles, lo que compromete su efectividad.
La experiencia en otros países demuestra que la implementación de sistemas de gestión integral, como el que pronto adoptará Costa Rica, implica un cambio más profundo que una reforma tributaria. Las reglas se aplican de forma automática, con mayor objetividad y sin discrecionalidad, lo que agiliza y fortalece los cruces de información entre contribuyentes.
Estas características contrastan con la realidad de muchos contribuyentes que aún llevan su contabilidad de forma anual. Aunque presentan declaraciones de IVA mensuales, muchas veces lo hacen sin contrastar los datos con sus registros contables. Con el nuevo modelo de declaración de IVA, actualmente en consulta, es evidente que la Administración tendrá capacidad para aplicar minería de datos, lo que impactará directamente estas malas prácticas contables, tanto en lo formal como en lo temporal.
Los datos que se obtendrán con los nuevos modelos de declaración de IVA, junto con las obligaciones de entregar información sobre terceros mediante suministro automático a través de la facturación electrónica 4.0 representan un reto que eliminará prácticas anacrónicas de muchos contribuyentes que aún actúan como si nunca hubiera existido una reforma fiscal en 2019.
En el sexto año de entrada en vigor de esa reforma y el segundo desde la inclusión de las rentas pasivas bajo el principio de renta mundial, muchos contribuyentes siguen manejando sus obligaciones tributarias como si tuvieran una exención personal frente a estas normas.
La Administración Tributaria se muestra más activa que nunca, publicando en los últimos meses una amplia variedad de resoluciones para consulta pública. Estas normas forman la base legal necesaria para el funcionamiento de TRIBU-CR y su capacidad de gestión de datos. Todo este conjunto hará del segundo semestre un periodo de sorpresas, especialmente para quienes aún no se han detenido a preguntarse por quién suenan las campanas. No sea que están sonando por usted.
Como contribuyente, no permita que el sistema lo tome por sorpresa.
Prepárese antes de que entren en vigor los nuevos mecanismos. No se trata solo de cumplir: ahora será necesario demostrar una gestión fiscal diligente y respaldada.
Hasta la fecha, Costa Rica ha tenido bajos niveles de control tributario y una alta carga de obligaciones formales. Con TRIBU-CR, la información será utilizada y cruzada activamente. Si no es coherente, sustentada y controlada, será usada en su contra.
Este es el momento de fortalecer sus procesos, corregir registros y asegurar una relación ordenada con la Administración Tributaria.





































