Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 10 Abril, 2012


Reflexiones
Prima de riesgo (I parte)


La evolución de la prima de riesgo pone de cabeza a los políticos españoles de la derecha y de la izquierda de hoy, se trata casi como de una caja de Pandora donde todas las acciones y resultados del quehacer político y económico se ven reflejados.
A diferencia de Costa Rica, donde las evaluaciones de riesgo país se realizan cada año por las calificadoras de deuda y de riesgo, la evolución de España en este tema es del cotidiano semanal.
La prima de riesgo mide esencialmente la confianza de los inversionistas en una economía. Generalmente, se mide en referencia a otro país o grupo de países dentro de una región determinada, dichas diferencias entre los países determinan los diferenciales de interés entre los bonos de deuda de los países.
Una situación poco comprensible es que en un sistema financiero común como lo es la Zona Euro, refiriéndome a los países de la Unión Europea que han aceptado el euro como moneda que sustituyó sus propias monedas, los países del sur (Grecia, Portugal, España, Italia, etc.) han empezado a tener diferencias sustanciales en sus primas de riesgo, es decir, lo que deben pagar de interés adicional para que sus bonos sean comprados en el mercado en comparación con Alemania, socio de mayor tamaño y competitividad de la región.
Ciertamente los déficits comerciales del sur y su endeudamiento, se atribuyen a la existencia misma del euro; es por eso que ahora que los países están entrando en crisis de pagos o podrían caer en procesos de intervención, como el caso de España, la solución de la crisis no se podría entender aislada de la moneda común.
La izquierda y la derecha españolas se tiran la pelota de un lado al otro, con la claridad de que una mayor disciplina fiscal es necesaria, además, los ajustes serán duros y de largo alcance.
Sin embargo, no parece ser coherente en un país con casi una cuarta parte de la PEA desempleada con particular dureza los jóvenes seguir ajustando la economía por el lado de la demanda. Cada medida de ajuste restringe aún más la capacidad de pago, aumenta el desempleo y agrava la situación del modelo social español.
Del otro lado del esquema, se aumenta la población que ingresa al mundo informal, se reduce la recaudación de impuestos y aumentan los gastos de la seguridad social. Se trata entonces de un círculo vicioso que no parece tener solución fácil.
Para hacer más complejo aún el panorama español, las autonomías regionales o gobiernos autónomos juegan un papel preponderante en el esquema de gasto, de tal manera que los ajustes no solamente tienen consecuencias políticas sobre el balance de poder entre regiones, sino que imponen límites a las actuaciones del gobierno central español. Es acá donde al parecer, ni la receta de la izquierda de ensanchar el gasto a lo keynesiano, ni la receta de la derecha española de reducir impuestos, vislumbran tener resultado.
La crisis se agrava con el pasar del tiempo y la política económica española sigue en el avatar cotidiano de su prima de riesgo.

Leiner Vargas Alfaro
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