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Préstamos de consumo se restringen

Bancos estatales empiezan a cerrar llave de créditos personales, mientras que las financieras aumentan los requisitos para filtrar solicitudes

Daniel Chacón
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El sistema financiero no es inmune a la crisis financiera que afecta a la economía global. Las líneas de crédito que implican un riesgo mayor son las que primero enfrentan restricciones.
En el último mes, varios bancos anunciaron el cierre de la oferta de créditos de consumo personal, mientras que otros aseguran que aunque aún tienen recursos, aplican un filtro más riguroso en las solicitudes.
Por ejemplo, el Banco Popular ya había alcanzado el crecimiento en la cartera de crédito de consumo personal el 31 de agosto. Como respuesta, “el banco cerró algunas de las líneas crediticias que ya cumplieron con el presupuesto asignado para este año”, afirmó Víctor Rodríguez, director de Banca de Personas.
En el caso del Banco Nacional, aún está prestando un máximo de dos millones de colones por persona, a una tasa del 27% (referenciada a los ajustes de la tasa básica pasiva).
Dicha entidad planeó que para este año, el 20% de su cartera se dedicaría a crédito de consumo y para no exceder la meta, se redujo el ritmo de colocación.
“A razón de la política de dosificar y por los cambios en la economía, el crédito personal se desaceleró con respecto al primer cuatrimestre de 2008. Sin embargo, del total de solicitudes de Crediticos que se reciben, se aprueba cerca del 85%”, respondió Juan Carlos Corrales, subgerente de banca de personas.
Por su parte, “Bancrédito superó la meta de crecimiento en el segmento de créditos personales, por lo que cerró esta línea hasta el otro año”, manifestó Arnoldo Trejos, subgerente comercial del Banco Crédito Agrícola de Cartago.
Antes de consumir los recursos presupuestados, la entidad aumentó la tasa de interés proyectando la tasa básica pasiva al 15%, con el objetivo de sensibilizar la capacidad de pago de los deudores y asegurarse el pago de las cuotas.
“En este momento los recursos disponibles son escasos, provocando que el poco dinero que hay suba de precio, por el efecto de la relación oferta-demanda”, agregó Trejos.
Esta tendencia se convierte en una desventaja para el consumidor, ya que las diferencias entre los créditos brindados por la banca comercial del Estado y las financieras son abismales.
Por ejemplo, en la modalidad de empeño, el Banco Popular cobra tasas del 31% anual, mientras que el porcentaje en las financieras oscila entre el 60% y 120% anual.
Sin embargo, los segmentos con limitación de acceso al crédito no les quedan más que buscar financiamiento en las entidades financieras no bancarias.
Muestra de ello es que en el caso de Procrédito, la demanda de recursos se duplicó en los primeros 10 meses del año, con respecto al mismo periodo en 2007. Sin embargo, la tasa de rechazo también subió, al 50%.
“Hace un año los bancos incursionaron en el campo personal y daban préstamos sin fiador. Pero ahora suben las tasas y piden uno o dos fiadores”, aseguró Gabriela Zumbado, gerente de Procrédito, quien además destacó que las personas están buscando dinero principalmente para cancelar las tarjetas de crédito.
Por su parte, la Corporación Servivalores, que financia compras en la cadena de supermercados Wal-Mart, también modificó sus políticas para garantizar la capacidad de pago de los deudores.
Una revisión más exhaustiva del historial crediticio del cliente, ajustes en el perfil, tiempo laborado y salarios mínimos son parte de los rubros que modificaron para garantizar el cumplimiento de las cuotas cada mes.


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