Presidente de Argentina aún en pie tras mes de débiles estadísticas
Mauricio Macri, presidente de Argentina, habla durante la celebración de la Bolsa Argentina. Bloomberg/La República
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La economía argentina se contrajo un 3,5% en el segundo trimestre, la producción cayó un 5,9% en agosto y un informe mostró que una de cada tres personas vive bajo la línea de pobreza. Sin embargo, lo más notable del mes pasado fue el hecho de que el presidente Mauricio Macri logró contener la discordia social en un país en el que las protestas y las huelgas a menudo parecen una forma de vida.

Macri está evitando la agitación por medio de la negociación con los poderosos sindicatos del país y manteniendo a sus adversarios divididos, dijo Mark P. Jones, profesor de ciencias políticas del Instituto Baker de la Universidad Rice en Houston. Después de reunirse con los miembros del gabinete, los líderes sindicales acordaron sentarse con el Gobierno y los empresarios a analizar sus demandas, suspendiendo, por ahora, la que habría sido la primera huelga nacional desde que Macri asumió su cargo hace diez meses.
“Macri ha sido suficientemente proactivo como para no facilitarles a los adversarios del Gobierno trabajar con los gremios para desestabilizar al Gobierno”, dijo Jones desde Buenos Aires. “Les ofrece incentivos a los sindicatos para que cooperen y da a la opinión pública señales de que es razonable”.
La economía está en recesión desde el último trimestre de 2015 y, después de que Macri llegó al poder, las reformas que implementó para abrir la economía, reducir el déficit fiscal y combatir la inflación no han hecho sino agravar la situación. Macri, sin embargo, dice que su estrategia dará resultado y pronostica una recuperación para el último trimestre.
Las encuestas muestran que la mayoría de los argentinos todavía da a Macri el beneficio de la duda. El nivel de aprobación del Presidente, si bien bajó del 71% de enero, es del 56% o más desde junio, según sondeos de Poliarquía. La última encuesta de la primera quincena de setiembre mostró la mayor diferencia entre la evaluación que hace la gente de la actual situación económica y su confianza en que mejorará.
Eso podría explicar por qué los sindicatos optaron por la cautela y suspendieron la huelga para evitar convertir al Gobierno en enemigo, dijo Alejandro Catterberg, director de Poliarquía.
Hay algunas señales que fundamentan el optimismo del Gobierno en relación con la economía. Las ventas de cemento dieron un salto del 22,9% en agosto respecto del mes anterior, con lo que interrumpieron una caída de siete meses e indican que la industria de la construcción podría estar recuperándose. El uso de fertilizantes subió un 50% este año en comparación con 2015, según el Ministerio de Agricultura, y las ventas de autos aumentaron el 11,5%.
Lo más significativo es que el Gobierno ha logrado verdaderos avances en la lucha contra la inflación, en tanto los aumentos mensuales de precios se desaceleraron al 0,2% en agosto respecto del 4,2% de mayo, aunque en parte se debe a que se dio marcha atrás con el aumento de las tarifas de gas luego de una orden de la Suprema Corte.
Macri tiene hasta comienzos de marzo y el periodo anterior a las elecciones de mitad de mandato a fines de 2017 para generar resultados, dijo Jones, de la Universidad Rice.
Catterberg sostiene que podría tener menos tiempo. Macri debe pasar diciembre, tradicionalmente el mes de más volatilidad política en Argentina, cuando las temperaturas suben, la red eléctrica sobrecargada falla y los ánimos se caldean, agregó.
“Si para diciembre no está claro que esos brotes verdes son una tendencia y los números siguen siendo malos, Macri podría enfrentar más tensiones y los sindicatos tendrían menos motivos para negociar”, señaló Catterberg.



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