Leiner Vargas

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Martes 1 Julio, 2014

Estoy convencido de que existe un sobreprecio en la propuesta de un trescientos por ciento o más, por parte de los operadores existentes


Reflexiones

Precios de la Internet móvil, III parte

En la sociedad del aprendizaje y del conocimiento en que vivimos resulta claro que la infraestructura de Internet es una carretera vital para las comunicaciones, la interacción social y el desarrollo productivo.
La convergencia de los servicios de voz y datos en forma sincrónica y asincrónica, llevan a un mundo de enormes posibilidades productivas y sociales y permite acercar el conocimiento existente, de forma barata y accesible, a grandes masas de población.
La Internet, su acceso y cobertura, son un bien meritorio para la sociedad.
Esta transformación tecnológica, que involucra una convergencia hacia la Internet de todos los demás servicios de la industria ha hecho que en muchos países se declare de interés público la infraestructura de soporte y se brinde acceso libre a costos marginales cada vez más bajos. Empero, en este contexto me resulta inconcebible que la Sutel y el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones, en forma absurda y sin fundamentos técnicos solventes, quieran cambiar el esquema regulatorio actual de Internet móvil, basado en velocidades de acceso, argumentando que existe una saturación de las redes de Internet por un 5% de los usuarios, en contra del resto.
He revisado la documentación de la solicitud de aumento tarifario y de cambio de sistema regulatorio producida por la Dirección de Mercados de Sutel y avalada por el Consejo Directivo.
No existe fundamento técnico para plantear los cambios y tampoco existe un análisis de mercados y sus efectos.
Si una industria presenta un costo marginal decreciente en acceso y uso, como es el caso de la Internet, la postura de Sutel y de la Ministra del Gobierno actual son absurdas al intentar fijar un precio hacia el límite superior, eso solamente provocaría un rezago en la inversión, menos acceso y uso y por supuesto, ganancias oligopólicas extraordinarias para los operadores de telecomunicaciones. Si tan solo imaginamos que pudiésemos fijar un precio tope inferior, por ejemplo un tercio del precio actual planteado por Sutel, deberían las empresas entregar la información relevante y pertinente para que se fije una tarifa más alta, así tendríamos de verdad conocimiento de los costos de las empresas y no de las contabilidades financieras de años atrás, para solo una empresa.
Estoy convencido de que existe un sobreprecio en la propuesta de un trescientos por ciento o más, por parte de los operadores existentes.
Además, la discriminación de precios que llevaría solamente generaría mayor ampliación de la brecha digital. Al margen de este tema, me parece que el país debe ocuparse pronto de regular adecuadamente la industria de la Internet, no solo móvil, sino también fija. De no hacerlo estaremos perdiendo una gran ventaja competitiva en lo productivo y rezagando el proceso de conectividad y uso de un bien fundamental para el desarrollo de nuestra sociedad.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com