Postura comercial de Trump hacia China lleva riesgo corporativo
Un enfrentamiento comercial entre China y EE.UU. podría hacerse sentir en todo el mundo, afectando potencialmente la amplia cadena de proveedores de China en Asia.
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Si el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, cumple con sus promesas de campaña de endurecer su postura frente al comercio con China, sumaría en su contra a otro poderoso adversario: las corporaciones multinacionales estadounidenses.

Estas empresas tienen inversiones por más de $228 mil millones en juego en China, en caso que se genere un conflicto comercial entre las dos mayores economías del mundo. Su largo historial de resistirse a Washington en cuanto a comercio indica que respaldarán sus propios intereses —y, por consiguiente, los de China— si estalla la hostilidad.
Un enfrentamiento comercial entre China y EE.UU. podría hacerse sentir en todo el mundo, afectando potencialmente la amplia cadena de proveedores de China en Asia, sumado al precio de los bienes de consumo que exporta a mercados desde Nueva York hasta Nueva Zelanda.


Aunque Trump está decidido a frenar el enorme déficit comercial de EE.UU. con China, las empresas estadounidenses están desesperadas por no perder terreno frente a competidores en uno de los mercados de consumo de más rápido crecimiento en el mundo.
“Habrá un fuerte esfuerzo para hacer presión por parte de los negocios estadounidenses y los mercados también despertarán a Trump”, dijo James McGregor, autor del libro de 2012 “No Ancient Wisdom, No Followers: The Challenges of Chinese Authoritarian Capitalism”, quien trabaja en China desde 1990. “Si el mercado bursátil observa que Boeing, las empresas automotrices, las compañías de tecnología, los conglomerados agrícolas y todos se ven demasiado afectados por esto, sufrirán una gran caída”.
La Cámara de Comercio de EE.UU. y otros grupos a favor del comercio poseen aliados influyentes entre los republicanos, quienes lideran ambas cámaras del Congreso. Aunque muchos dicen que están dispuestos a considerar las propuestas de Trump, incluyendo la reformulación de algunos tratados, también dicen que desde hace mucho tiempo han constatado los beneficios del libre comercio en los estados que representan y en la economía estadounidense.
“Mi estado es el No. 1 en exportación del país y, no por casualidad, nuestra economía tiende a desempeñarse mejor que muchas otras del resto del país”, dijo John Cornyn de Texas, el republicano No.2 en el senado, a los periodistas este mes. Cornyn, quien encabeza el subcomité de comercio del comité de Finanzas del senado, dijo que considera que las promesas de campaña de Trump, en lo referente al comercio, como un punto de partida para un debate.
“Es una conversación”, dijo. “Nadie va a establecer la agenda de manera unilateral aquí por la separación de poderes”.
En un discurso grabado en video la semana pasada, Trump prometió emitir, en el primer día de su gobierno, una notificación de intención para retirar a EE.UU. del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, compuesto por 12 países, descrito por él como “un potencial desastre” para su país.
La Cámara de Comercio de EE.UU. lanzó algunos golpes criticando a Trump durante la campaña. En marzo, su presidente, Thomas Donahue, dijo que Trump tenía “muy poca idea” de lo que es realmente el comercio. Y, en junio, la cámara utilizó Twitter para criticar en tiempo real un discurso sobre economía dado por Trump, diciendo que sus propuestas a los aranceles costarían millones de empleos estadounidenses.


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