En el mes de agosto próximo entrante se intensificará la campaña electoral con la designación de los candidatos a la presidencia del país y la definición de las papeletas de diputados.
En buena hora se irá formalizando la campaña electoral, aunque en realidad la lucha política nunca se suspendió desde los anteriores comicios. Todos los miércoles el señor presidente de Costa Rica en su conferencia de prensa da impulso a su visión política de las cosas y ataca o impulsa a personajes que le son adversarios o afines. Este fenómeno político, corriente y común en otras latitudes y países democráticos es nuevo en nuestro país. Lo importante de esta intensificación de la campaña electoral reside en el nombramiento de las papeletas de diputados y de presidente y vicepresidentes. Dentro de ellos deberemos escoger y serán los electos los llamados a enfrentar la problemática nacional por los próximos cuatro años.
El renovar a los titulares de los poderes públicos es de trascendencia ya que la orientación que se le dará al país podría variar según sea el presidente electo, así como los diputados que constituirán la siguiente Asamblea Legislativa. Los problemas y las soluciones aportadas por las nuevas autoridades electas, las prioridades, las capacidades diversas de los nuevos, derivarán en soluciones varias no necesariamente coincidentes con las anteriores.
Para poder elegir a los nuevos debemos conocerlos a todos. No deberíamos estar eligiendo al que mejor baila, canta o zapatea. No deberíamos estar eligiendo al que más grite o insulte, descalifique o atropelle a sus semejantes. No deberíamos estar eligiendo al que mejor siga las órdenes de quien allí lo puso. No deberíamos estar seleccionando al más hábil en mentir y engañar. Para poder elegir a una persona debemos conocer sus capacidades y destrezas, sus experiencias y sus resultados. Para elegir un presidente o diputado, debemos conocer bien cuáles son los grandes problemas nacionales a los que el electo dirigirá sus energías para resolverlos de manera razonable.
Los que sirven para todo, los candidatos que aseguran poder atenderlo todo y solucionarlo todo, normalmente no son los que sirven para algo. Por eso más allá de sus seguridades ofrecidas debemos con madurez y lejos de las pasiones consabidas políticas y sociales, escucharlos y apreciar cuáles son los que realmente pueden llegar a dar soluciones nacionales correctas.
Conocer los problemas, sentir las dificultades, escuchar las soluciones, y apreciar las capacidades para resolver esas dificultades nacionales es el mecanismo lógico y valedero para elegir a la persona que mejor nos conviene.
Ser positivos, leer y escuchar con atención, separar las emociones de las razones para emitir un voto razonable es una tarea muy difícil para los costarricenses quienes por generaciones hemos votado sin parar mientes en el fondo del significado de una elección. Difícil elegir con la razón y la lógica cuando hemos electo con vacilón, música, guaro, imágenes y sentimientos por muchas generaciones. Difícil elegir ahora cuando la mentira campea, cuando las falsedades cuesta mucho separarlas de la verdad, cuando entre insultos, mentiras, gritos y acusaciones que no alcanzamos a discernir si son ciertos o valederos deberemos tomar la decisión electoral para elegir nuevas autoridades. Todos debemos hacer un gran esfuerzo por emitir el voto con apego a la razón, con apego a la solución de los problemas y estar claros que van a tratar de manipularnos como lo han venido haciendo hasta el momento.
Es tristes apreciar cómo el electorado nacional fue menos maduro, menos razonable y menos sereno para escoger que lo que creímos todos. Es lamentable poder constatar cómo nuestros electores castigan personajes que ya ni vivos están, cómo dirigen su voto por acontecimientos sucedidos en el pasado muy remoto dejando a un lado dirigirlo para solventar nuestras carencias presentes, nuestros problemas apremiantes y la necesidad sentida de llevar a la Asamblea Legislativa calidad y a la presidencia capacidad para en el presente y hacia futuro tener oportunidades mejores de vida.
Positivos, con amor por Costa Rica y buscando el bien de todos en nuestra comunidad debemos analizar y debemos emitir nuestro voto. Solo así lograremos salir adelante y no seguir en el barreal en el que nos encontramos, confundidos por nubes de troles que distorsionan preferencias y pertinencias de voto, de personas y de enfoque hacia nuestros problemas.





































