Leiner Vargas

Leiner Vargas

Enviar
Martes 23 Agosto, 2016

Estoy seguro de que el capital intelectual sobra para conducir al país en todos los campos, desde lo deportivo y cultural hasta las más tecnocráticas posiciones de la parte económica y regulatoria

Reflexiones

¿Por quién votaría para 2018?

Algunos amigos y conocidos del ambiente político me han preguntado en las últimas semanas: ¿A quién apoya o apoyaría en una futura campaña política? y ¿por qué? Quisiera decirles que la respuesta es muy sencilla, yo le daría mi apoyo a quien sienta más cercano a los principios y a las ideas que creo, podrían ser requeridas para el bienestar de la mayoría de los y las costarricenses en este siglo XXI. Costa Rica tiene una clase intelectual de grandes capacidades, no es casualidad que hayamos logrado triunfos en el escenario internacional siendo un país pequeño. Nuestros intelectuales están en las más altas posiciones de organismos internacionales y hoy, forman parte de múltiples redes de apoyo a la humanidad, en muchos campos. Estoy seguro de que el capital intelectual sobra para conducir al país en todos los campos, desde lo deportivo y cultural hasta las más tecnocráticas posiciones de la parte económica y regulatoria. También conozco muchos muy buenos empresarios y jóvenes talentos que avanzan con gran fuerza en muchos campos, sé que serán sin duda capaces de tomar la bandera del país y elevarla aún más de lo que se hizo en el siglo XX.
Es muy sencillo, cada uno como costarricense tiene el deber de pensar qué es lo mejor para el futuro del país y sobre todo, pensar la sociedad en la que queremos vivan nuestras hijas e hijos que están en la escuela, el colegio o la universidad. Ya no existen en el país caudillos al estilo de José Figueres o Calderón Guardia, que nos dieron luces de largo alcance para avanzar en temas como la seguridad social, el medio ambiente o el desarrollo productivo y de la ciencia y la tecnología. Se trata esencialmente de un reencuentro con nuestra democracia y el perfeccionamiento de ella. Seguramente involucra una nueva asamblea constituyente y un gran acuerdo nacional, al estilo de los acuerdos que permiten los grandes saltos de las sociedades y que impulsan cambios que perduran por generaciones.
Con esos cambios, con esos intereses y sobre todo, con esas intenciones yo me apunto con un nuevo liderazgo colectivo país. Donde se incluyan los grandes temas de la agenda nacional, el empleo, la competitividad, la inversión en infraestructura pública, la salud y la seguridad social, el ambiente, la cultura y el deporte, la educación y por supuesto, la agenda de descentralización política y de desarrollo territorial. Estoy seguro que existen grandes coincidencias y que podemos encontrar los puntos medios en las estrategias y las tácticas para avanzar.
Se requiere hacer política con “P” alta, con claridad de que el interés del colectivo está por encima de la vanidad, la arrogancia o la simpatía por una u otra figura política. Todos podemos avanzar y ser parte de la solución, es vital encontrar la capacidad para coincidir y favorecer acuerdos pero la agenda debe ser amplia. Sé que existen muchos costarricenses que como mi persona no tienen ningún reparo en apoyar a uno u otro candidato, pero que quieren claridad en el ideario y sobre todo, compromiso con un acuerdo social nacional de largo plazo.