Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 10 Febrero, 2015

La protección de los niños nos lleva, sin dudas, a la protección de su madre y del entorno donde ella vive su embarazo


Reflexiones

¿Por qué lloran los niños?

Todo niño desde su procreación en el seno de su madre tiene un derecho esencial a la vida. Un adecuado seguimiento de salud de la madre, incluyendo por supuesto la alimentación y los cuidados que debe tener para que el niño o la niña por nacer pueda tener el mejor desarrollo.
Es así como, afectaciones del entorno externo al bebé, como los efectos de jornadas desproporcionadas de trabajo, problemas de salud ocupacional o cualquier tipo de agresión, física o emocional, producen huellas negativas en el niño que está por nacer.


Es por eso que la protección de los niños nos lleva, sin lugar a dudas, a la protección de su madre y del entorno donde ella vive su embarazo.
El uso de cualquier droga, alcohol, cigarrillo u otras drogas no permitidas también genera grandes trastornos al desarrollo del niño o niña, durante el embarazo o posterior a este.
Cuando los niños o niñas nacen, es vital la alimentación a tiempo y en lapsos y condiciones que permita al bebé una sana nutrición. No existe mejor alimento que la leche materna, prácticamente es indicada en el 99,9% de los casos. No es cierto que un niño dañe a su mamá o a sus pechos, el cuidado de aprender a dar de mamar y el uso adecuado de las rutinas y de las normas de alimentación del bebé proporciona salud y balance a la madre y, sobre todo, bienestar al niño o niña.
Es poco probable que un niño se enferme durante el periodo de lactancia si recibe las normas adecuadas en su cuidado, vestimenta e higiene de su hogar. El seguimiento de las normas de vacunado y de supervisión del desarrollo por parte del médico o pediatra es también requerido.
Un niño saludable llora esencialmente en tres condiciones, porque tiene hambre y requiere ser alimentado; porque está sucio en su pañal y debe de cambiarse para adecuadamente mantenerlo seco y humectado y finalmente, porque requiere atención a su curiosidad y, como tal, requiere la atención de sus familiares.
El jugar en los niños es vital para mantenerse activos y desarrollar sus competencias cognitivas, sus capacidades motoras y su aprendizaje. Un niño que llore y que cuente con estas condiciones previas resueltas podría reflejar esencialmente, problemas en su salud física o emocional.
Cuando miro reportajes tan duros sobre las torturas que se le dan a nuestros niños y niñas en el país o las injusticias asociadas con la falta de alimento al bebé, la falta de condiciones sanitarias en su cuerpo o en su entorno y la poca o nula atención a sus requerimientos de juego y aprendizaje, me surge la respuesta a la pregunta que puse al iniciar este artículo.
Los niños lloran cuando carecen de algún componente para su bienestar, no lloran por malcriados o por chineo, como algunos lo afirman, lloran esencialmente porque carecen de lo básico para ser felices.
Espero que esto nos permita reflexionar la próxima vez que escuchemos llorar a un niño.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com