¿Por qué no se percibe la inflación negativa en el bolsillo? Esto dicen los expertos
Canasta básica incluye 289 bienes y servicios, por lo que las familias consumen productos diferentes
Desde inicios del gobierno anterior que lideró Rodrigo Chaves, la economía de Costa Rica viene reportando cifras cercanas al 0% de inflación; incluso, en muchos meses, con índices negativos, pero en el día a día, miles de trabajadores y sus familias no perciben un costo de vida más barato.
La diferencia se explica por varias razones, según expertos consultados por LA REPÚBLICA, quienes además destacan que Costa Rica es un país caro para vivir.
En julio de 2022, la inflación mensual en Costa Rica registró el último aumento de precios de 1,09% en los bienes y servicios y, desde entonces, se han presentado 47 variaciones mensuales consecutivas con cifras por debajo de 0%.
En ese sentido, una inflación negativa no significa que todos los precios hayan bajado de precio ni que hayan regresado a los niveles de años anteriores.
En realidad, significa solamente que el promedio de precios de la canasta básica es ligeramente menor en relación con los 12 meses anteriores, explicó Elizabeth Morales, subgerente de Coopecaja.
Otro aspecto a considerar es que, después de aumentos altos a lo largo de varios años anteriores, una reducción pequeña no revierte la pérdida de poder adquisitivo de las familias. En otras palabras, la inflación negativa no compensa las alzas.
Por ejemplo, si un producto pasó de ¢1.000 a ¢1.300 y posteriormente bajó a ¢1.270, estadísticamente existe una reducción reciente, pero para el consumidor sigue siendo mucho más caro que antes.
También es claro que no todas las familias consumen los mismos productos.
El Índice de Precios del Consumidor (IPC) refleja el promedio de 289 bienes y servicios, por lo que es obvio que no todas las familias consumen los mismos productos.
La canasta básica que mide el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) incluye bienes y servicios como boletos aéreos, automóviles nuevos y paquetes turísticos al extranjero, a la vez que registra el comportamiento del transporte en bus, el alquiler de viviendas y los huevos y los tomates, por citar varios ejemplos.
Por otra parte, Daniel Suchar, analista económico, destaca también las diferencias en las percepciones de los costarricenses en torno a la inflación.
“La diferencia radica principalmente en que el Índice de Precios del Consumidor (IPC) mide la variación promedio de una canasta de 289 bienes y servicios, la cual ha estado fuertemente influenciada a la baja por la caída en sectores muy específicos, como el transporte y los bienes importados, gracias a la apreciación del colón; sin embargo, la percepción de los hogares se construye a partir de la ‘inflación de alta frecuencia’, es decir, las compras del día a día, como alimentos frescos, alquileres y servicios públicos, cuyos precios nominales se estabilizaron, pero se quedaron en el nivel alto que alcanzaron tras el choque inflacionario mundial del 2022”, indicó.
Mientras tanto, Fernando Rodríguez, economista de la Universidad Nacional, aclaró que la inflación no mide el costo de vida, sino el comportamiento en los precios y, eventualmente, el cambio en ese costo de vida.
Es por ello que una economía puede ser muy cara para la gente, pero tener una inflación estable, no tener inflación del todo o incluso reflejar números negativos, explicó Rodríguez.
“Eso no quiere decir que el costo de vivir en un país se modifique sustancialmente en el corto plazo. También puede ser lo contrario; o sea, podríamos tener una inflación muy alta de, por ejemplo, 10% y tener un costo de vida bajo (…) Lo que estamos viendo es un cambio en los precios, en el costo de vida, pero eso no quiere decir que todavía el costo de vivir en el país haya bajado; para que eso suceda tendría que pasar mucho más tiempo”, indicó.
Rodríguez concluyó aseverando que en Costa Rica los alquileres, el transporte, el ocio y vacacionar, entre otras actividades y bienes, son caros y eso no se ha modificado sustancialmente en los últimos tres años.
En julio de 2022, la inflación mensual en Costa Rica registró un aumento de 1,09% en los bienes y servicios del Índice de Precios del Consumidor, desde entonces, han pasado 47 variaciones mensuales consecutivas con cifras cercanas al 0% y por tanto, lejos de la meta del Banco Central de Costa Rica (datos del INEC en porcentaje. Se incluyen solo algunos ejemplos).
| Mes | Variación |
|---|---|
| Julio 2022 | 1,09 |
| Noviembre 2022 | 0,14 |
| Mayo 2023 | -0,11 |
| Octubre 2023 | 0,21 |
| Marzo 2024 | -0,28 |
| Setiembre 2024 | -0,33 |
| Febrero 2025 | -0,01 |
| Julio 2025 | -0,52 |
| Febrero 2026 | -0,22 |
| Junio 2026 | 0,71 |
Costa Rica acumula más de 30 meses con una inflación interanual negativa; sin embargo, muchos consumidores aseguran que no perciben una reducción en el costo de la vida. ¿Por qué existe esa diferencia entre lo que reflejan las estadísticas oficiales y la percepción de los hogares? Esto es lo que dicen los expertos:
Elizabeth Morales
Sugerente
Coopecaja
La diferencia surge porque la inflación negativa no significa que todos los precios hayan bajado ni que hayan regresado a los niveles de años anteriores, significa únicamente que el promedio de precios de la canasta del IPC es ligeramente menor que 12 meses atrás.
Después de aumentos importantes en años anteriores, una reducción pequeña no revierte la pérdida de poder adquisitivo. Por ejemplo, si un producto pasó de ¢1.000 a ¢1.300 y posteriormente bajó a ¢1.270, estadísticamente existe una reducción reciente, pero para el consumidor sigue siendo mucho más caro que antes.
El segundo punto es que el IPC es un promedio de 315 bienes y servicios, mientras que cada hogar tiene una canasta diferente. Por eso, una familia que destina una proporción alta de su ingreso a alquiler, educación, servicios, alimentos específicos o salud puede sentir aumentos, aunque el índice general sea bajo o negativo.
Fernando Rodríguez
Economista
Universidad Nacional
La inflación no mide el costo de vida. Mide el cambio en los precios y, eventualmente, el cambio en ese costo de vida, o sea, una economía puede ser muy cara para la gente, pero tener una inflación estable o no tener inflación del todo, o incluso negativa, si fuera el caso.
Eso no quiere decir que el costo de vivir en un país se modifique sustancialmente en el corto plazo. También puede ser lo contrario, o sea, podríamos tener una inflación muy alta, 10%, 20%, y tener un costo de vida bajo.
Aquí vivir es caro. Ha venido reduciéndose en algunas cosas en los últimos años, pero eso no quiere decir que el costo de vivir haya sido modificado sustancialmente. Los alquileres son caros, el transporte es caro, el ocio es caro, turistear es caro. Hay un montón de cosas que son caras y eso no se ha modificado sustancialmente en tres años de caída de precios.
Daniel Suchar
Analista Económico
Independiente
La diferencia radica principalmente en que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) mide la variación promedio de una canasta de 289 bienes y servicios, la cual ha estado fuertemente influenciada a la baja por la caída en sectores muy específicos, como el transporte y los bienes importados, gracias a la apreciación del colón.
Sin embargo, la percepción de los hogares se construye a partir de la “inflación de alta frecuencia”, es decir, las compras del día a día, como alimentos frescos, alquileres y servicios públicos, cuyos precios nominales se estabilizaron, pero se quedaron en el nivel alto que alcanzaron tras el choque inflacionario mundial del 2022.
Además, el dato más reciente, a junio de 2026, refleja una inflación mensual al alza del 0,71%, impulsada por aumentos directos en las gasolinas y los pasajes de autobús, lo que reaviva en el consumidor la sensación inmediata de un costo de vida elevado.
Aunque en principio una inflación negativa se asocia con buenas noticias, la realidad es que una situación persistente en esta materia termina por dañar a la economía, al reducir los ingresos del Ministerio de Hacienda y generar menos puestos de trabajo, entre otras consecuencias, según los expertos en economía.