Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 31 Mayo, 2013

Laura Chinchilla logró que Costa Rica sea aceptada en la Alianza del Pacífico, forjada por los gobiernos afines a Washington como alternativa al creciente auge del Mercosur


Política internacional: rumbos recientes

En su segundo periodo, Obama busca insuflar nuevos aires a su diplomacia. No hablo de “política exterior”, porque para un imperio que aspira a dominar todo el orbe, no existe nada “exterior”; todo lo que pase en cualquier parte del mundo lo considera como sometido a su jurisdicción directa. Solo considera legítimo aquello que promueve sus intereses, así sea en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas o en la más remota aldea.
El propio Obama ha reconocido que el Pentágono tiene 1.600 bases que vigilan el planeta. En Nuestra América (su “patio trasero” como lo califica Kerry ), dispone de 78 bases.


Sin embargo, hay que reconocer que Obama no es G.W. Bush ni Kerry es Hillary, si bien todos persiguen los mismos fines estratégicos.
Pero Obama no pretende lograrlos mediante intervenciones militares directas. Por lo que sigue la norma de los romanos: “Suaviter in modo, fortiter in re” (suave en las formas pero implacable en el fondo).
Esto nos explica por qué los Estados Unidos no intervinieron sino indirectamente en Libia dejando el trabajo sucio a las potencias europeas. Otro tanto están haciendo en Siria apoyando la abierta intervención de los países vecinos (Israel, Turquía y regímenes de la Península Arábiga). En el conflicto de las Coreas no han pasado de hacer grandes maniobras militares en las cercanías. Cuando hay “inestabilidad” en alguna región del África Subsahariana, se han limitado a aplaudir la intervención de Francia.
En cuanto a Nuestra América, en el conflicto por las Islas Malvinas, dado que Buenos Aires ha sido apoyado por todos los países de la región, han optado por asumir una actitud neutral. Han apoyado los acuerdos del gobierno de Santos con las FARC, tomando distancia de Uribe, si bien han encomendado a Biden, en su reciente viaje a Bogotá, obtener garantías de que sus siete bases no serán tocadas.
En cuanto a Kerry, después de su exabrupto tiene prohibido asomarse por estos lares. Ha estado muy ocupado aplicando la diplomacia directa y personal ante las otras grandes potencias, en cuyas zonas de influencia persisten focos de graves tensiones. Kerry visitó Pekín con el mandato de aceptar la propuesta china de buscar una salida política al conflicto de las dos Coreas. Otro tanto hizo yendo al Kremlin, donde Putin lo humilló al obligarlo a hacer antesala durante tres horas, con el objetivo de promover, como lo ha pedido Moscú, negociaciones tendientes a dar una salida política a la guerra en el Medio Oriente que ya ha traspasado las fronteras de Siria.
Es dentro de este contexto geopolítico y de ajetreos diplomáticos que el Gobierno de Laura ha logrado que Costa Rica sea aceptada en la Alianza del Pacífico, forjada por los gobiernos afines a Washington como alternativa al creciente auge del Mercosur.
¿Qué implicaciones tiene para nuestro país este paso que solo Costa Rica ha dado en la región? Espero verter algunas reflexiones al respecto en un próximo artículo.

Arnoldo Mora